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EL BESTIARIO

Consideraciones feriales

Quién sabe si estas series de restaurantes, entre campos de batalla y manicomios, fomentan los estudios de Hostelería

Miércoles, 30 de agosto 2023, 05:30

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Parece claro que el modelo de Feria de Día ha tocado fondo y sus organizadores lo saben. Lo sabe Jorge Moro, presidente de los hosteleros, también sus compañeros, y ya hablan de otro modelo. Qué se yo, reunir a todas las casetas en un espacio –pero dónde—y ver si el público va allí con toda la oferta de locales y terrazas que tiene al lado de casa. Con el tiempo el número de casetas y espacios ocupados por ellas han ido en retroceso hasta lo de este año, que tras la presentación de ayer en la Torre de los Anaya, que se está poniendo de moda para las ruedas de prensa y presentaciones, recordé aquella canción de Serrat que proclama bienaventurados los que han tocado fondo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando. Pues a mejorar. Una mejora que pase, a lo mejor, digo, por establecer la nueva Feria de Día junto a los «chocones» y el circo, allá en La Aldehuela, reduciendo el espacio para el aparcamiento ferial. Esto alejaría el objetivo de la feria hostelera, que era darle ambiente a la calle. Y quien dice ambiente dice molestias, en opinión de algunos vecinos. Quizá la mejora deba ir por el lado de la imagen de las casetas, su servicio y la calidad de la oferta, a lo mejor. También actividades que las hagan entretenidas y no sea todo cerveza, pincho y moscas.

Hay que pensar y repensar todo porque la Hostelería es uno de los puntales de la Feria salmantina –y de su economía—y sin ella las fiestas de septiembre serían un funeral. Una Hostelería que hoy se repudia como lugar de trabajo. No atrae a los jóvenes o al menos esta Hostelería: quizás otra sí lo haga. Triunfan ahora en la televisión las series «The Bear» (El Oso), que es buenísima y se la recomiendo, y «Chef´s Table», que tengo pendiente, y suele ocurrir que series de médicos animan a matricularse en Medicina y otras de abogados, en Derecho. Quién sabe si estas series de restaurantes; cocinas que son campos de batalla, y salas que son manicomios, disparan el interés por los estudios de Hostelería en el «Rodríguez Fabrés» o la «Escuela de Santa Marta», por ejemplo, y quien dice cocina dice sala, con su jefe, sumiller y camareros. La Hostelería es una profesión dura, que la hace aún más dura un entorno hostil, pero es una profesión extraordinaria porque hace a las personas/clientes más felices, y hacer felices a los demás también produce felicidad. Ya veremos el impacto de estas series no solamente en el aumento de aspirantes, también en la mejora del entorno laboral, incluida la formación. Ay, la formación.

Otro de los puntales de la Feria de Salamanca es precisamente la «Agropecuaria», que se decía. Hoy es «Salamaq». En otro tiempo fue la «Monográfica», pero de aquello nos acordamos pocos. Estuvo donde hoy se alza el Campus Miguel de Unamuno a donde llegó desde la Chinchibarra. Salamaq reúne todo desde hace años y siempre es un buen termómetro para analizar cómo está el estado de ánimo del campo, que es el lugar en el que comienza una Hostelería de calidad, el campo, la despensa. Tampoco parece que sea un puesto de trabajo para los jóvenes. No les gusta, no están cómodos, no saben cómo acceder a él y seguramente tampoco saben por dónde empezar. Me sorprende que Salamaq no ofrezca un punto de información a alguien que quiera hacerse campesino o ganadero, salvo que los expositores ofrezcan esta información y me lo haya perdido. Seguro que es esto. Sí hay en Salamaq espacios para conocer esa despensa y talleres y degustaciones, que quizá merezcan una feria propia junto a la carpa de Alimentaria. También me lo parece porque estas cosas del comer me han interesado siempre.

Pasado mañana comienzan la Feria de Día y Salamaq al tiempo que lo hace septiembre, con su cuenta económica, más cuesta si cabe este año. Se nos va a hacer larga la Feria de Salamanca, aviso, porque es un tren con muchos vagones. Larga como la espera del debate de la investidura para alguno, pero ya lo sabe; y larga como la resolución del caso Rubiales, que, mire, creo que no estamos dando la talla ante el resto del mundo.

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