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LA VARA

Salamanca es de segunda

Poco antes de ir a votar nos prometieron la cuarta frecuencia del Alvia, pero el charro es conformista y pide las cosas «por favor»

Viernes, 6 de octubre 2023, 06:00

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Nos toman por imbéciles. Luego se preguntarán por qué los ciudadanos han dejado de creer en la clase política de este país… Poco antes de acudir a las urnas, en pleno verano y sin más interés que el propio, el Gobierno de España se comprometía a recuperar la cuarta frecuencia del Alvia desde Madrid para el mes de noviembre. Desde entonces, ni una declaración, ni un gesto y ni una sola certeza más allá de la palabra de un Ejecutivo, que visto lo visto no vale nada. A estas alturas no hay manera de encontrar un billete para poder llegar desde la capital a Salamanca en el puente de El Pilar, esto lastra a la hostelería, al turismo y a las miles de personas que viven indirectamente de ello. Lo del Alvia es aún más flagrante si se tiene en cuenta que el PSOE salmantino sí lo ha reivindicado, lo que denota que la capacidad de influencia de Serrada y los suyos en Madrid es prácticamente nula.

¿Qué ha hecho Salamanca a los distintos gobiernos? Somos el hermano pobre, una provincia maltratada que no cae bien. Conseguimos las autovías en el tiempo de descuento, nos ningunearon con el polémico Archivo y ahora estamos pendientes de una conexión ferroviaria con Portugal necesaria para despegar y para que el ansiado Puerto Seco sea el verdadero trampolín de Salamanca hacia el progreso.

La situación estratégica de Salamanca debería ser aprovechada por los gobiernos, sin embargo está resultando todo lo contrario. Está siendo penalizada, como otras tantas provincias con grandes posibilidades. Pero el salmantino es conformista por naturaleza y por eso más allá de Peñaranda le tratan como a un auténtico «chiquilicuatre». Las exigencias llevan la coletilla «por favor» y las negaciones se reciben con resignación. Imagino que esto mismo opina el soriano, el conquense, el abulense o el cacereño. Más allá de aquellas provincias o comunidades con cierto sentimiento nacionalista, nadie está contento, pero sin embargo al PSOE le dan los números y eso es algo que el PP debe hacérselo mirar.

Duele el ninguneo, pero duele aún más que al hermano pobre también le traten por tonto. Un Gobierno que se ha erigido en el adalid de la igualdad lo único que está consiguiendo es crear desigualdades. Es un país con déficit democrático desde el momento en el que una persona por nacer en una u otra Comunidad tiene mayor respaldo gubernamental para montar un negocio, para tener unas mejores expectativas de vida o para acceder a determinadas ayudas sociales. Con todo y con eso, el salmantino no dice ni «mu».

Serrada, que tendrá defectos pero la falsedad no es uno de ellos, ha firmado un manifiesto junto al resto de secretarios provinciales socialistas para defender un Gobierno progresista. ¿De verdad cree Serrada que al salmantino le beneficia un acuerdo con las pirañas que quieren destruir España? No lo creo. Imagino que se pliega a su jefe por miedo a ser parte de una de las purgas a las que acostumbra Pedro Sánchez. El presidente en funciones está en su derecho de buscar apoyos para su investidura, pero hay unos límites que no pueden traspasarse bajo ningún concepto. Puigdemont ya ha dejado claro que además de la amnistía y la consulta vinculante hay una deuda económica de España con Cataluña que hay que pagar, y Aitor Esteban, que es más listo que los ratones «coloraos», ha dicho que entre el honor y el dinero lo segundo es lo primero. Con este panorama no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que la brecha entre la España de primera y la de segunda, en la que se encuentra Salamanca, será aún más grande cuando esta caterva sostenga a Sánchez en su altar.

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