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LA VARA

Entre predicar y dar trigo

García Carbayo dijo que en el PP salmantino mandaba él, y solo él. Ahora la crisis del partido en Béjar la tiene que solucionar él, y solo él

Viernes, 20 de octubre 2023, 06:00

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Carlos García Carbayo se ha apiadado de los salmantinos. Con la que está cayendo, y con la mayoría de los grandes ayuntamientos anunciando drásticas subidas de impuestos, en la Plaza Mayor ha entendido que al ciudadano no se le puede exprimir más. El IBI seguirá un año más congelado y esa es una noticia importantísima ahora que cada vez son más las familias que se las ven negras para poder asumir el pago de la hipoteca con la subida de la inflación y del Euríbor. El Ayuntamiento tendrá que ingeniárselas para obtener la financiación suficiente para sacar adelante la gestión municipal, pero es de justicia que eso no llegue a costa del contribuyente. Soria, Ávila o Zamora aumentarán la presión fiscal sobre los vecinos y en las tres ciudades ya están de uñas contra el equipo de Gobierno.

Carbayo lleva una gestión casi inmaculada en el Ayuntamiento de Salamanca a lo largo de estos años, en los que tuvo que capear con un Gobierno de coalición con Ciudadanos en el que Ana Suárez lo puso muy fácil, y ahora que lo hace en solitario parece que sigue tomando las decisiones más importantes con sensatez.

Toda la tranquilidad que le da al alcalde su grupo municipal y la gestión consistorial se la quita el liderazgo de su partido. Desde fuera parece sencillo llevar las riendas del PP salmantino porque los resultados electorales acompañan y porque la militancia es paciente, pero esto no es tan fácil si no se le dedica el tiempo que precisa.

Pensaban que Carlos García Carbayo iba a ser un hombre de transición tras la salida de Javier Iglesias. Incluso hubo algún osado que dijo que era un hombre de paja de Mañueco... nada más lejos de la realidad. Hace siete meses, en el congreso que le encumbró como capitán del barco popular, se dio un baño de masas con un discurso autoritario en el que se desmarcó de cualquier presión dejando claro que en el PP manda él y solo él. Pues bien, ahora que llegan las primeras bofetadas al partido en la provincia lo tiene que solucionar él, y solo él.

En Béjar, el grupo municipal ha vuelto a saltar por los aires. Ya ha ocurrido varias veces a lo largo de la última década y ahora se produce porque se ha puesto una tirita a una lesión que precisaba una intervención quirúrgica. A veces la decisión más fácil no es la correcta.

Una concejal del equipo de Gobierno echa un órdago a su alcalde y la dirección provincial del partido ni se pronuncia ni toma cartas en el asunto para cortar la hemorragia. La edil ha denunciado a dos asesores de confianza del regidor y ha venido a decir que en esta guerra solo puede quedar uno. La paradoja es que el alcalde necesita a esta concejal para seguir siéndolo. Un buen «marrón» el que tiene por delante Carbayo, porque con lo que ha costado recuperar al PP el bastón de mando de la cuarta localidad en habitantes de la provincia sería una pena perderlo de manera tan esperpéntica.

Quizás el no suturar la herida rápidamente sea falta de experiencia, por lo que no estaría de más que la asesoría le explicara que tanto en la política como en la comunicación es tan importante el juego real como el virtual. El líder de los populares salmantinos debe rodearse de los suyos, delegar, escuchar y movilizar a las bases del partido. No es extraño que las primeras voces críticas se pregunten cuándo piensa el presidente nombrar a la Ejecutiva que anunció para hace cuatro meses. Envalentonado ante el Congreso prometió y prometió, pero una cosa es predicar y otra dar trigo. A Carbayo le vendría bien implicarse en el partido tanto y tan bien como lo hace en el Consistorio, porque lo que está claro es que es un líder de gestión.

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