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Opinión

¿Y si hay otras elecciones?

No parece una mala jugada para el PP que, si todo sigue así, Mañueco volviera a apretar el botón del pánico y nos convocara a las urnas

Viernes, 14 de junio 2024, 06:00

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Todos ganan. Después de unas elecciones, los partidos políticos nunca pierden, aunque el colmo de semejante tomadura de pelo ha sido escuchar a Teresa Ribera, candidata del PSOE a los comicios, decir que su formación había ganado en las urnas, cuando realmente ha sido la segunda fuerza política a cuatro puntos de distancia de la primera, el Partido Popular. El sopapo general a Pedro Sánchez ha quedado amortiguado en buena medida por el apoyo en Cataluña. De no ser por esta comunidad autónoma, y si el presidente del Gobierno tuviera vergüenza, debería haber seguido a Macron e inmediatamente disolver las cámaras.

El PSOE ha pasado de ser el principal partido político de España a convertirse en el juguete de Pedro Sánchez. El liderazgo del chulito del Ramiro es incuestionable, todo lo contrario que la dignidad de los barones territoriales, que están más pendientes de vivir el presente que de respetar el pasado y pensar en el futuro. En el momento que Europa pare los pies a Sánchez, porque a este ritmo España va a ser incapaz de hacerlo, se va a demostrar que ha quedado como unos zorros. Cuando España pegue el petardazo, que tristemente lo pegará después de tanto gasto público y tanta pobreza social, nos daremos cuenta de que la cesión a los chantajes y la pleitesía al líder supremo fue un error mayúsculo.

Aunque de puertas para fuera Luis Tudanca o David Serrada quieran mantener el tipo y defender lo indefendible, es de suponer que si quieren a su partido su preocupación sea enorme. En Salamanca, por ejemplo, la caída del PSOE en las elecciones del domingo fue considerable, más de cinco puntos, e intentar convencer a los salmantinos del bien que hace el sanchismo a esta provincia es tarea imposible. Más allá de los simpatizantes de toda la vida, si sigue por esta línea al PSOE no le va a votar nadie. Su programa electoral lo marcan las necesidades que se precisan para mantener el Gobierno y da igual lo que quede en el camino con tal de que la derecha no tenga opciones de llegar a la Moncloa.

Con este panorama, y si el Gobierno de España sigue en esta deriva de cesiones al independentismo catalán y de abrazos al terrorismo, no parece una mala jugada que Mañueco volviera a apretar el botón del pánico y nos llevara a unas elecciones autonómicas en las que el PP rozaría la mayoría absoluta si se extrapolaran los resultados del domingo pasado. El PSOE lo tendría especialmente complicado para movilizar a todo su electorado y a la derecha del PP, Vox tendría muy difícil justificar cualquier decisión que impidiera un Parlamento Regional con cada vez menos escaños para la Izquierda.

Sabemos de sobra por esta tierra que el presidente de la Junta de Castilla y León no es precisamente impulsivo y que sus reflexiones son largas, pero hay ocasiones en las que medir con tanta frialdad es contraproducente. Al ciudadano le va a dar tanta pereza votar en otoño como hacerlo dentro de dos años porque se le está acostumbrando a que estamos en constante campaña electoral y a que la política es pura estrategia para asegurar el Gobierno. Lo que está claro es que en la política actual hay que aprovechar los momentos, porque lo que hoy parece blanco mañana se transforma en negro. Un caso de corrupción en el pueblo más recóndito de la Comunidad, un error de un líder político nacional o un terremoto interno en cualquier PP provincial te puede hacer perder unas elecciones, eso explica que cada vez haya más voces que en bajito piden un adelanto electoral.

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