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Opinión

Pues los pintas

Si a alguna comunidad se le ocurre cerrar un centro de salud este verano, la ministra será la primera en sujetar la pancarta de protesta

Viernes, 7 de junio 2024, 06:00

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«¡Pues como todos los veranos!». Esa ha debido ser la respuesta del Ministerio de Sanidad cuando los consejeros del PP le han expuesto el riesgo -que no la intención- de tener que cerrar puntos de Atención Primaria por la escasez de médicos durante los próximos meses.

De la última reunión del Consejo Interterritorial de Salud ha quedado la sensación de que los 'jefes' autonómicos son los que están planeando bajar la trapa en centros de salud y consultorios y eso, en la batalla mediática en vísperas de unas elecciones, es una victoria de la ministra.

Pero no es esa la lectura. La moraleja es más enrevesada. Los consejeros le piden al Ministerio que utilice las competencias que ellos no poseen para facilitar las cosas a lo largo del verano y Mónica García habría respondido que esto es lo que hay y que ya asume el cierre de puntos de Atención Primaria como algo normal.

Se podría entender que si el propio líder de la sanidad española da por hecho que no va a haber suficientes médicos para atender todas las consultas del país no hay mucho más que hablar. El problema -recalcan- es que si finalmente se produce algún cierre de centros sanitarios, están convencidos de que la ministra no se mostrará tan resignada ni comprensiva como lo hace en las reuniones del Interterritorial, sino que sería la primera en sujetar la pancarta y ponerse al frente de las marchas de protesta contra el desmantelamiento de la sanidad pública, etc.

«Si le explicas que hacen falta médicos al Ministerio te dicen que ellos no pueden hacer nada, pero si algún centro de salud de una comunidad que no esté gobernada por el PSOE no tiene médicos para atenderlo, entonces sí te exigirán que en ese centro haya un médico, aunque tengas que pintarlo», se comentaba esta semana en el entorno sanitario del Partido Popular.

Llegados a este punto la pregunta es: ¿qué se puede hacer para que las merecidas vacaciones de los médicos no se traduzcan en un caos sanitario? Para ser francos, no hay muchas opciones.

Una sería subirse al DeLorean de 'Regreso al Futuro', viajar hasta los años previos de la crisis económica y empezar a hacer caso a aquellos que por entonces ya hablaban de déficit de especialistas, convocatorias MIR insuficientes y vaticinios de que nos íbamos a quedar sin médicos.

Otra posibilidad -esta factible- es la que están proponiendo las comunidades y que pasa por sacar el mayor provecho posible de los más de 2.000 médicos MIR que este año terminan su periodo de formación. Un profesional que en octubre va a ser considerado como médico adjunto, tiene que ser igualmente útil en el mes de septiembre. Al fin y al cabo, la formación MIR es un camino de toma de decisiones y aumento de responsabilidad de forma progresiva.

Pero habría que hacerlo bien. Bien significa con un médico adjunto supervisando su trabajo y, además, con una remuneración acorde al nivel extra de responsabilidad que se les quiere pedir.

Nos queda otra tercera vía, que es la que defienden los sindicatos médicos, la que no quieren llevar a cabo las consejerías y la que -en el fondo- le haría el caldo gordo al Ministerio: reorganizar a los médicos en centros de salud grandes y reducir las visitas a los centros y consultorios más pequeños para que dediquen más tiempo a los pacientes y menos a la carretera. El planteamiento es que no puede ser que un médico tenga cupos de más de 1.500 tarjetas y otros de apenas 300, como sucede en la provincia de Salamanca. Pero a ver quién le pone el cascabel al gato.

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