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Opinión

El bolsillo tiene memoria

Es imposible que en España se adopte el método francés que castiga con cinco euros al paciente que falte a la cita médica sin avisar

Viernes, 12 de abril 2024, 06:00

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El primer ministro francés ha anunciado esta semana que, a partir de 2025, quiere empezar a cobrar un castigo simbólico de cinco euros a los pacientes que no se presenten a una cita médica previamente concertada. Para ser más exactos, a aquellos que ni siquiera se tomen la molestia de avisar con 24 horas de antelación.

En Francia, como en Salamanca, no pasa nada por saltarse una consulta, siempre y cuando avises para que al centro de salud, o al hospital, le dé tiempo de llamar a otro enfermo y ocupar ese hueco que ha quedado libre.

En Francia hablan de 27 millones de 'plantones' cada año. Muchos millones de huecos perdidos que, de haberse aprovechado, habrían ahorrado bastante dinero y habrían recortado las demoras para ser atendido.

Castilla y León también tiene un sistema para contabilizar los 'plantones'. Se está haciendo en Atención Hospitalaria porque en los centros de salud -dicen- es más complicado, puesto que todos los días se termina atendiendo a un puñado de pacientes que se presentan sin cita y terminan compensando -de sobra- a aquellos que sí estaban programados y no se presentaron.

Según esta estadística, en el Hospital de Salamanca hay unas 13.000 'faltas de asistencia' todos los años. Faltas en las que -se entiende- nadie avisó de que no iban a acudir y, por lo tanto, no se pudo llamar a otra persona que, a buen seguro, estarían encantados de adelantar su consulta varios días o semanas.

En el caso de aplicarse el modelo francés, la recaudación habría sido de apenas 65.000 euros. Teniendo en cuenta los precios que se manejan en el sector sanitario, es una cantidad pírrica. Pero es muy probable que por cinco euritos, el paciente sí tenga en mente la importancia de telefonear y comunicar que ese hueco puede ser aprovechado por otro enfermo.

Es parecido a lo que sucede con las reservas de los restaurantes. Aquellos establecimientos que ya empiezan a cobrar un depósito para reservar una mesa no tienen ninguna intención de hacer negocio con un comensal que al final no come. Entre que el restaurante dejé sin utilizar una mesa para diez y que el grupito de la reserva pierda 50 o 100 euros euros, el estropicio es muchísimo mayor para el hostelero, pero esos 50 euros pueden obrar auténticos milagros en la 'memoria' de los clientes. Se acabó el 'me olvidé de llamar'.

¿Sería posible aplicar el modelo francés en la sanidad española? Claro que no. Es un 'no' rotundo por dos motivos. Primero, porque aquel gobierno que se atreviera a hacerlo, tendría inmediatamente en contra a la oposición, sea cual sea el color de ambos.

En segundo lugar, porque en España somos de lo que no hay con el tema sanitario. Hace ya bastantes años surgió la idea de la 'factura informativa'. Se trataba de hacer una experiencia piloto en algún servicio de Urgencias y que consistía en entregar al enfermo una especie de ticket en el que figuraba el precio de todas las atenciones que había recibido. No tenían que pagarlo, solo tenía fines informativos.

Sucedió que en aquel breve pilotaje, cuando a una persona se le decía que, de no ser por la Seguridad Social, su paso por Urgencias le habría costado 500 euros, en lugar de mostrarse agradecida, había casos en los que se ofendían porque una vecina había estado una semana antes en Urgencias y su factura informativa era de 700 euros. ¿Por qué lo suyo costaba menos? ¿Acaso quiere decir que no la han tratado lo suficientemente bien, que a la otra le hicieron radiografía y a ella le han escatimado pruebas, que son unos sinvergüenzas, que…? Fin de la experiencia.

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