Borrar
Opinión

Extrañeza y tranquilidad

Cuanto más tranquilos dicen que están más nervios se ven en el entorno más cercano del marido de la investigada Begoña Gómez

Viernes, 7 de junio 2024, 05:30

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Han utilizado dos sustantivos, femeninos, para saltarse todas las normas y valorar así uno de los episodios más escandalosos e inauditos. La mujer de un presidente del gobierno se sentará en un banquillo para intentar aclarar que las prácticas que viene repitiendo con empresarios no entra en un conflicto de intereses con el puesto de su marido en la Moncloa. Incluso va más allá, y tendrá que intentar también justificar que no hay corrupción en ciertas operaciones de las que se han visto beneficiadas otras tantas empresas.

Utilizar los sustantivos «extrañeza» y «tranquilidad» es el argumentario que han firmado desde la Secretaría de Estado de Comunicación de la Moncloa y que han distribuido a todos los ministros para que lo repitan cada vez que alguien les pregunte. La «extrañeza» para dejar claro que el gobierno de España pone en duda la labor del juez. Lo sorprendente es que esa intromisión en el poder judicial ya ni viene de los partidos de extrema izquierda, no es necesario, los ministros socialistas lo deslizan con total naturalidad, aprovechando para sembrar la duda de una posible prevaricación por parte de los magistrados. Y también repiten la palabra «tranquilidad», que cuanto más la repitan más demuestran que en el seno del gobierno este escenario preocupa bastante. Más allá de la futura inocencia o culpabilidad de Begoña Gómez, el desgaste de las portadas de los medios de comunicación puede importunar al ave Fénix.

Cuanto más tranquilos dicen que están más nervios se ven en el entorno más cercano del marido de la investigada Begoña Gómez. Vuelven a repetir sin descanso que no hay «nada de nada» en el caso, algo que no decide un ministro sino un juez. Pero es cierto que el bloque infranqueable que defiende a ultranza a Pedro Sánchez debe olerse que cuando el todopoderoso caiga no van a quedar mástiles a los que agarrarse de un partido socialista devastado.

A la cabeza del séquito un ministro de Justicia, el que más prudente debería ser, diciendo que todo esto es fango y que el único culpable es el indefenso Núñez Feijóo. Pero se amontonan los escándalos de tal manera que mientras España espera que se publique en el Boletín Oficial del Estado la famosa y argumentada ley de Amnistía creada con mucha celeridad para Carles Puigdemont y algunos más, pero sin prisa para que entre en vigor, aparece la citación para declarar de Begoña, la mujer del presidente que lideraba la manifestación del 8M junto al resto de ministras, que ocupa la primera fila en mítines y en noches electorales, y que incluso se colocó junto a su marido al lado de los Reyes en una recepción oficial creyendo que tenían el mismo rango que el jefe del Estado.

En dos días hay unas elecciones europeas que parecen nacionales pero sólo por el tono de campaña porque la participación parece que no alcanzará ni la mitad del electorado. A Sánchez tampoco le votó una mayoría consistente, por eso en 2024 no se aprobarán unos presupuestos nuevos, ni tampoco salen adelante leyes más allá de las que interesan y benefician a los independentistas. Pero pretende noquear a Alberto Núnez Feijóo y si surge el amor escribirle algunas de esas cartas que tan ligeras le salen.

Lo del presidente con el género epistolar es para hacérselo mirar. Otra carta a la ciudadanía, para volver a explicar ciertas cosas y acabar sin decir nada, esta última vez, ni que estaba enamorado de Begoña. Aunque seguramente utilice esta forma de comunicarse con «la ciudadanía», así en general, en vez de organizar una rueda de prensa en la que recibir preguntas de periodistas y responder. Tal vez el presidente se exprese a través de ese formato porque sabe que hoy en día ya nadie lee cartas. También podría elegir uno de esos formatos radiofónicos en los que le dicen la belleza que gasta, o lo alto y sonriente que es, saldría airoso y podría justificar que ha comparecido.

Tal vez aún no lo sepan pero la suerte de Begoña Gómez no recae en que pueda resultar complejo demostrar la corrupción y si hubo un conflicto de intereses… la suerte de Begoña es que tras el enésimo escándalo son conscientes de la escasa capacidad del Partido Popular de rentabilizar las noticias que puedan desgastar la salud de un gobierno que sigue mirando al frente con extrañeza y tranquilidad.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios