31 marzo 2020
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Felicidades Irene

19 feb 2020 / 03:00 H.

La ministra de Igualdad cumplió el pasado día 13 de febrero 32 añitos. Es la más joven del Gobierno. No nos habíamos enterado de que la podemita Irene Montero había cumplido años hasta que su partido ha difundido un vídeo del guateque que le organizaron sus afortunadas colaboradoras (solo sale un varón en las imágenes que es el encargado de portar la tarta).

Todo es maravilloso en la idílica vida de la ministra Montero. Su Ministerio es un misterio, pero un lujazo. Por cierto, es la segunda vez que se crea un departamento con este título. La primera, ya pueden imaginarse de quién fue la idea: ¡exactamente, de Zapatero!, el amigo del comunista venezolano Maduro. Bibiana Aído fue la afortunada, que cambió las clases de flamenco por las lecciones de feminismo discrecional desde un departamento tan inútil como innecesario. De hecho, no recuerdo ni un buen hecho ni una buena acción que la señora Aído adoptara desde que se creó en 2008. Solo duró dos años y en 2010 acabó integrado en el Ministerio de Sanidad de otra ministra para el recuerdo: Leire Pajín.

A lo que iba, la celebración de Montero es más propia de las páginas del Hola, que de los vídeos podemitas morados, tristes y sin glamur alguno. Sale doña Irene en un pedazo de despacho que es como cuatro veces mi casa. En su agenda ese día figura únicamente una entrevista para un medio de comunicación digital. No tiene una jornada muy apretada. Será porque es su cumpleaños.

Terminada la entrevista, la ministra sale corriendo a coger a su niña Aitana, que está llorando. La lleva en brazos rodeada de una nube de atentas y serviles colaboradoras -que para eso estamos en el Ministerio de Igualdad- y aparece un hombre, de nombre Manel, con una tarta con dos velas con la cifra redonda de 32, que rápidamente sopla, ya sin la niña, y dan buena cuenta del pastel.

¡Quién tuviera la fortuna de poder tener a su hija en el trabajo atendida por una corte de colaboradoras!, estarán pensando muchas de nuestras lectoras. Hay que tener en cuenta que la ministra vive a las afueras, en villa Tinaja, a casi una hora en coche del centro de Madrid, dependiendo si va por la carretera de La Coruña o por la M-40. Por eso se lleva a su pequeña al Ministerio, que está en la calle Alcalá, a pocos metros del Retiro, donde las cuidadoras de la nena podrán sacarla a pasear en estos días soleados.

Galapagar es un lugar idílico para compartir su vida con el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias y criar, en los pies de la sierra madrileña, a sus tres vástagos, pero está lejos. No hay miradas indiscretas, porque los tres hijos de la pareja gubernamental tienen derecho a crecer sin escraches -Pablo avaló los acosos cuando se los hicieron a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, pero entonces él no había tenido hijos-. Además, como es natural en un miembro del Gobierno social-comunista tiene escoltas que guardan su casa y su seguridad, aunque lo cierto es que ya los tenía cuando era líder del partido bolivariano.

Cuando cambiaron el pisito de proletarios y se mudaron al chalé de nuevos ricos, los guardias civiles que velaban por Iglesias y Montero a la puerta de su mansión emitieron un escrito en el que denunciaban las condiciones en las que estaban trabajando en el lugar. “Se les obliga a permanecer estáticos durante 8 horas, sin relevo alguno”, se quejaron. No es extraño que doña Irene, para evitar este tipo de cosas, prefiera llevarse a su pequeña al Ministerio. Imagino, que para repartirse las tareas, los mellizos Leo y Manuel, como varones que son estarán con don Pablo, en la sede de la vicepresidencia primera, segunda o tercera.

Doña Irene ya nos ha enseñado su día a día en el Ministerio de Igualdad y la verdad es que nos ha dado mucha envidia. En los próximos días me imagino que nos contará su proyecto político para favorecer la igualdad, que igual pasa por vivir como ella. Todo maravilloso. No todas las mujeres tienen la fortuna de ser ministras con 32 años y de compartir su proyecto vital con un vicepresidente del Gobierno de España.

Como dicen los social-comunistas, tiene más interés Irene en su Ministerio que las mentiras de Ábalos y la vicepresidenta de Maduro y sus maletas.