16 agosto 2019
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Enséñame el camino

18 jul 2019 / 03:00 H.

Llevo una larga temporada, imposible medirla, que no sé muy bien dónde estoy. Sé quién soy, un logro en estos tiempos de locura social e identidades superpuestas, pero dudo si estoy en el mundo de los vivos o veo muertos. Tengo una extraña sensación de invisibilidad: ni me ven ni me escuchan. Soy una mezcla entre Cole Sear, el niño de “El Sexto Sentido”, y Bugs Bunny, todo muy preocupante y todo muy divertido. Beach party. Por aquí se pasea una Rita Hayworth mulata con gafas de espejo azul y con La Habana de Gilles Peterson de fondo musical. Muy “cool”. El cielo era esto y hay gin-tonics de “Bombay”.

Pero la fiesta no evita la gran cuestión. Tanta gente guapa me preocupa. Niños rubios surfistas, parejas que se adoran y se tocan, cielos rosas y azules como un helado de “Los Italianos”, hombres con camisas blancas, sirenas voluptuosas que dicen que vienen de São Paulo... No hay móviles y sí un mundo en crisis que sólo es un eco, algo que soñamos... o que vivimos... cuando vivíamos. I don´t know. Si me ven, recurran al viejo truco: pellízquenme.

El editor del último número de “Foreign Affairs” dice que la decadencia de Estados Unidos recuerda a una canción de Leonard Cohen. Puede que tenga razón, a Estados Unidos, y a Europa, y a Salamanca. Lo que no puedo concretar es si es ahora o fue en el pasado, en la vida que fue... Desde este punto de felicidad (¿efímera?, ¿fantasmal?) no puedo focalizar cuándo las elites intelectuales manejaban el mundo con bastante buen criterio. Pasitos de gigante a base de pensamiento y revoluciones, me da igual la sexual que la caída del Muro de Berlín, el éxtasis. Yo estaba allí. Juan Carlos oteando la mejor civilización. Estaba vivo. Doy fe. Lo habíamos conseguido y ríos de tinta y emociones fluían por nuestras venas... Hasta que llegó la globalización y todo cayó, quizá fue donde perecí, sepultado, y toda esta vulgaridad política, social, y cultural de hoy no sea más que eso, los restos del cataclismo. Mientras tanto, los fantasmas escuchamos a Peter Frampton. Enséñame el camino. Show Me The Way.