08 agosto 2020
  • Hola

El virus

30 jul 2020 / 03:00 H.

    A Amelia Castresana.

    Sé fuerte, como Roma

    No sé muy bien qué es un virus. Tampoco sé qué es un epidemiólogo; claro que, en este caso, si Fernando Simón es epidemiólogo, yo soy el Paul Newman de “Hud”... Sólo sé que los virus están, como una suerte invisible de imbécil... Y sólo sé que sobrevivo, de momento, al virus y al resto de imbéciles: los invisibles, los humanos y los del Gobierno. Y a Putin, a los chinos, a Bolsonaro, a los populistas, a los ecologistas, a Trump, a los periodistas-terroristas. Y sobrevivo a los analfabetos, el peor enemigo, el verdadero enemigo, el virus total. En este escenario me siento Peter Parker, lo juro. Un Peter Parker sin fuerzas. Creo que tendré que hablar con mi amigo Óscar, de Enusa, que me vendan unas pastillitas de uranio enriquecido a buen precio... Directamente de esa maravilla que es la fábrica de Juzbado a mis venas. Apoyando al comercio local.

    (Nota 1: Escena “con” virus. Una mujer rubia (de unos de cuarenta años) toma café muy sonriente. No es guapa, pero es agradable. Vestido verde y gafas rojas. Me viene a la cabeza que Hawaii-Bombay son dos paraísos. Le sonríe a un hombre con camisa blanca. Larga vida a los hombres con camisa blanca).

    Leo “Este virus que nos enlouquece”, edición portuguesa, del filósofo-chic francés Bernard-Henri Lévy (acaba de salir la edición española en ¨La esfera de los libros”). Hay esperanza: alguien piensa, alguien lo escribe, aunque escribir es llorar, pues los lectores están en peligro de desaparecer, un problemón y no el de los tigres de Bengala.

    Lévy, demócrata, pijo, preclaro, francés... ve lo que muy pocos ven: el virus no es el peligro, somos nosotros, rehenes de “un viento de locura que sopla sobre el mundo”, un mundo que cree que el virus tiene la parte buena de “salvarnos”, de limpiar la atmósfera, y nuestras miserias. Un virus que ha convertido el planeta, escribe el filósofo, “en un laboratorio de experiencias de política radical”. Tal cual.