21 enero 2020
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El show de Greta

05 dic 2019 / 03:00 H.

Recorro las carreteras salmantinas y me siento un afortunado; y tal y como lo cuentan los voceros del apocalipsis, me siento un superviviente, casi un elegido para reconstruir la Civilización, el Planeta Azul de aquel Félix Rodríguez de la Fuente de nuestra infancia... Recorro las carreteras de nuestro particular vergel —el abandono nos legó un paraíso— y respiro ante los campos y los árboles que cumplen su función: regalar vida y paciencia... Y mientras tanto, mientras nuestros pulmones se convierten en bosques mediterráneos y nuestros ojos se vuelven azules, el mundo, el mundo loco y aburrido, mira a Greta, espera a Greta, patrocina a Greta en su conquista de los océanos. El show de Greta. Nuestra experiencia, nuestros conocimientos, nuestras vidas en manos de esta niña —o lo que ya sea— ... Abajo las élites, abajo las masas, abajo la democracia, hagamos del “We Are the World” de Michael Jackson nuestra bandera, “we are the world, we are the children”, dejémonos llevar por las dictaduras de las redes, infectadas de vulgaridad, infamia, ignorancia, petulancia, y gente fea comiendo... Viva el nazismo digital... A los progres del mundo unidos les hizo gracia la frasecita de “abajo la inteligencia”, y no se dan cuenta que ya estamos metidos en un sistema perfectamente engrasado no para poner la inteligencia en un segundo plano, sino para exterminarla. En la escala del sistema educativo la primera regla en el siglo XXI fue poner al tonto en el lugar del listo (Zapatero, Trump, Sánchez, Iglesias, Johnson, Bolsonaro...), y ahora hay que acabar con todo brillo mental... Por eso nos han puesto a Greta en el altar, adoremos a Greta, sigamos a Greta como los viejos católicos aún arrastran sus rodillas hasta el manto de la Virgen de Fátima... Esto ya parece un capítulo malo de Star Wars... Millones con un móvil en el bolsillo siguiendo la estela de una manipulación. Nos vemos en el redil con Greta de pastorcilla. Nos vemos en un Auschwitz digital pintado de ecologismo, hippies millonarios, y populismo soviético con música de Rosalía y chonis afines. Arriba la inteligencia, joder.