07 abril 2020
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El problema ecológico

15 feb 2020 / 03:00 H.

Una desgracia convive conmigo las 24 horas del día: sé perfectamente porqué está colapsando nuestra sociedad y no puedo hacer nada. Cuanto más leo, más confuso, preocupado, e indignado me siento; cuanto más reflexiono, más callejones sin salida me encuentro... En realidad, estoy muy asustado, el don de la clarividencia me está haciendo polvo frente al poder absoluto de una masa embrutecida por la televisión y las redes sociales. Cualquier imbécil opina y cualquier imbécil vota, y no olvidemos que un voto es una responsabilidad, no una pistola. Y cualquier imbécil llega a ministro por obra y gracia de una democracia devenida en dictadura perfecta para gloria de mediocres, tontos, corruptos, chulos, y malos en general.

Nos encontramos en uno de los momentos más delicados de nuestra civilización, y no es por el cambio climático, sino por el gigantesco paso atrás que el intelecto del hombre ha dado en los últimos veinte años.

La gran amenaza sobre nosotros no es otra que el populismo y la ignorancia de la que se nutre. Ecología, que no les confundan, no es poner cochecitos eléctricos en las calles, ecología es preservar la democracia, la libertad, y luego educar en ellas, no en lo que estamos viviendo ahora con una educación envenenada por el odio rampante y la mentira continuada hasta que muta en “verdad”. Y no sólo se intoxica en Cataluña y resto de “països nazis”, se intoxica en todas partes porque el populista también se ha hecho maestro y hasta catedrático. El resentimiento, la envidia, y el absentismo social no reconocen clases socioeconómicas ni élites intelectuales. ¿Quién vota al actual PSOE, quién vota a Podemos?, ¿hay tantos millones de desheredados en España que votan destrucción general y el enriquecimiento de sus líderes pelanas?, ¿hay tantos millones en España que votan contra la Constitución y a favor de un cambio violento de régimen? Lo dijo el otro día Felipe González muy clarito para quienes sepan aún leer y comprender lo leído: “Prefiero una monarquía republicana como la que tenemos a una republiqueta”. Pero hasta Felipe es hoy un sospechoso y sus palabras ininteligibles para el populismo “twitter”.

Ahora sólo tienen cabida las barbaridades y la telebasura, me da igual una delincuente en fuga como Clara Ponsatí (¿qué hacen forajidos, terroristas y “Rufianes” varios en los Parlamentos, ¿alguien me lo puede decir?) que un país encerrado en casa y babeando ante “La isla de las tentaciones” ... ¿Entienden ahora por qué el gran problema ecológico que tenemos es el descenso a los infiernos de la razón y la verdad?