19 mayo 2022
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El presidente dormita... España es diferente

21 ago 2021 / 03:00 H.

    Nos obligan a presentar el pasaporte covid -pauta completa de vacunación- o una prueba negativa en coronavirus para viajar cuando tenemos que hacerlo en avión, pero los tribunales tumban la utilización de esta medida para acceder a locales de hostelería y ocio, gimnasios o centros de mayores. Por no hablar del sinsentido que supone no poder obligar al personal que trabaja en residencias, centros de mayores, de salud o en los hospitales a estar vacunados para evitar, en la medida de lo posible, el contagio a una población de riesgo. Ni siquiera es posible obligarles a estos trabajadores a que acudan a su centro de trabajado con una prueba negativa.

    Por supuesto, no se me ocurre ni imaginar que las empresas o las administraciones públicas puedan exigir que sus trabajadores se vacunen para no poner en riesgo la salud del resto. En esta España gobernada por el social-comunismo sería algo totalmente impensable.

    El Supremo sentenció definitivamente el miércoles la aplicación de la medida en España, después de que cuatro tribunales superiores fallasen en contra del uso del pasaporte covid para el acceso a bares, gimnasios y otro tipo de espacios.

    A las comunidades, a no ser que pidan la aprobación de la medida para casos muy concretos, se les cierra la puerta a la utilización de una herramienta que podría ser muy útil para luchar contra la pandemia y para persuadir a los negacionistas de que compensa vacunarse para no poner en riesgo su salud y la de los demás y además contribuir a reactivar la actividad. Esta restricción ya habían empezado a aplicarla varias comunidades, como Galicia, Canarias y Cantabria, aunque tras las sucesivas resoluciones judiciales en contra, en estos momentos solo se mantiene en Baleares. En las islas, es necesario el certificado covid para el acceso a grandes eventos y para que los familiares puedan visitar a los mayores internos en una residencia.

    Lo importante es viajar seguro, luego lo de trabajar y mantener la actividad económica con unas mínimas garantías debe ser algo secundario o no compromete datos relativos a la salud que, según los jueces, están comprendidos dentro del derecho a la intimidad, como han argumentado para tumbar la norma que habían impuesto varias comunidades autónomas para acceder al ocio nocturno o a otro tipo de actividades relacionadas con la hostelería.

    Si Sánchez no deja de dormitar y se pone a trabajar en una ley que dé cobertura legal a determinadas medidas excepcionales que pueden implantar las comunidades autónomas para luchar contra la pandemia, estaremos a la cola de Europa también en esto, porque la gran mayoría de países ya han aprobado diferentes usos para el pasaporte covid más allá de coger un avión y viajar. Primero fue Grecia y luego se unieron Francia e Italia, además de Portugal, Austria o Dinamarca.

    El presidente ha vuelto de sus vacaciones en la residencia pública de La Mareta porque ya era demasiado vergonzoso que no se pusiera al frente de la situación crítica que vive el mundo con la toma del poder en Afganistán por parte de los talibanes. Ha sido uno de los pocos mandatarios que ha seguido tomando el sol canario desde la tumbona, mientras los españoles vivían una situación crítica por las dificultades para ser repatriados. Ayer ya se paseó en helicóptero y ya hoy va al campamento improvisado en Torrejón. Presidente, póngase a trabajar en una ley sanitaria que usted prometió hace más de un año. Tómeselo en serio.

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