13 junio 2021
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El Papa Francisco, las periferias y la diócesis de Ciudad Rodrigo

11 jun 2021 / 03:00 H.

    La realidad se ve mejor desde las periferias. Desde dentro tienes una visión endulzada y distorsionada, mientras que desde la periferia ves la realidad cruda y real, sin ninguna máscara”. Son palabras del Papa Francisco, en una entrevista que hizo con motivo de la preparación del 150 aniversario de San Alfonso M. de Ligouri. También en el encuentro que el Papa Francisco tuvo con los jóvenes estonios los animó a buscar a Cristo en las periferias: “Si nos atrevemos a salir de nosotros mismos e ir a las periferias, allí encontraremos a Jesús, porque Jesús nos primerea en la vida del hermano que sufre y está descartado. Él ya está allí”.

    Las periferias en España están en el oeste peninsular. En la Raya de Portugal está una zona que sufre y padece: la Tierra, comarca y diócesis de Ciudad Rodrigo. La falta de un tejido social y económico bien armado ha empujado desde los años sesenta a muchos a emigrar a otras zonas, al tiempo que las circunstancias actuales limitan que las jóvenes generaciones puedan forjarse su futuro en la tierra de sus mayores. Resultado de todo ello ha sido la despoblación galopante y esta parece ser la causa por la que la jerarquía eclesiástica de la Conferencia Episcopal Española pretende unir las diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo en una sola cabeza.

    Los partidarios de la fusión se apresuran a decir que sólo se uniría la cabeza, pues que las dos diócesis continuarían existiendo con su catedral y sus cabildos e instituciones respectivas. El argumento de los partidarios de una sola cabeza para regir dos diócesis no se sostiene. En Ciudad Rodrigo sabemos que si el obispo es el mismo y este reside en Salamanca, ello significaría el principio del fin del secular obispado civitatense. Porque si a un ser vivo se le priva o se le corta la cabeza, el cuerpo acaba muriendo. Es una ley natural.

    Por otro lado, cabe preguntarse si interesa a la Conferencia Episcopal Española armar tanto revuelo y generar tanto desasosiego e incertidumbre en un territorio al pretender asestar esta estocada a una diócesis periférica, pequeña en población, pero grande en vida pastoral, en historia y en cultura. Si el status quo va a ser el mismo, no se puede armar tanto revuelo por un solo hombre: el obispo. Porque al final todo se reduce a un obispo propio y exclusivo o a un obispo compartido. Mucho desgaste para la Iglesia católica española por todo este episodio. ¿Por qué sacrificar a un solo hombre? ¿Por qué intentar imponer unos criterios por la fuerza? Parafraseando a San Juan 11, 45-47: ¿No les parece preferible que un solo hombre -el obispo- siga en Ciudad Rodrigo y no condenar a que perezca todo el pueblo diocesano?

    Así que, los que han provocado todo este barullo deberían replantearse su estratégico error y dejar a los diocesanos en Ciudad Rodrigo tranquilos, con un obispo propio y residencial. La Iglesia española debe seguir la senda y los consejos del Papa Francisco y mirar más a la periferia, atender lo pequeño -que es la medida evangélica- y tender menos a las concentraciones y centralizaciones.

    José Ignacio Martín Benito es presidente del Centro de Estudios Mirobrigenses

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