11 diciembre 2019
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El menos fiable, el más valorado

02 nov 2019 / 03:00 H.

El líder que más gusta en España es Pedro Sánchez, con las reservas de que quien lo dice es su empleado Tezanos. En mayo tenía ese 5 del CIS que le daba el aprobado y aunque ahora suspende, mira desde la distancia de los afectos al resto de líderes.

Pedro Sánchez, es justo reconocerlo, tiene flor. La tuvo cuando resucitó después de que hubiera unanimidad en darle como políticamente muerto después de dos derrotas electorales y de ser defenestrado del liderazgo de su propio partido. “Algo bueno tendré”, dice. Y seguro que sí, aunque sólo sea que tiene el don de que el electorado no le tiene en cuenta aspectos que acabarían con la carrera política de cualquier otro.

Un ejemplo es su tesis doctoral. Vergonzosamente plagiada, utilizó incluso a Moncloa para defender el bochornoso sobresaliente “cum laude” con párrafos enteros copiados a otros autores. Al votar el pasado abril, la ciudadanía pasó por alto la faceta plagiadora del actual presidente en funciones.

También le perdonó a la hora de elegir la papeleta esos cambios de opinión constantes que Pedro Sánchez considera cariñosamente “rectificaciones”. Lo que en otros líderes serían vaivenes imperdonables propios de líderes de poco fiar, en Pedro Sánchez no importan. Quien dijo en 2014 que jamás pactaría con Podemos, estaba dispuesto este verano a regalarle incluso una vicepresidencia y ministerios como el de Agricultura para mantenerse en el poder. Tras el intento fallido, volvía a sus orígenes y sorprendía al decir que no habría dormido tranquilo con Pablo Iglesias tan cerca y aún sin explicar cómo estaba dispuesto entonces a poner a España en semejantes manos, siguió gozando del cariño del electorado.

Tampoco se sabe si va o viene en relación a España. El lema suena a “Ahora, España” en las castillas, Andalucía o Extremadura, porque en Cataluña borra el nombre del país y, por supuesto, no se envuelve en la bandera nacional. Allí explica que vamos hacia el federalismo -que Iceta le obligó a introducir en el programa electoral- y a esa plurinacionalidad que sólo él sabe lo que quiere decir y con la que contenta al votante catalán porque éste entiende, como es lógico, que implica más poder para Cataluña. Aquí simplemente habla de mejorar las comunidades autónomas y así agrada al de la España unida y no al del imaginario batiburrillo del nación de naciones. En cada sitio lanza un mensaje pero todas las encuestas preelectorales le dan ganador aunque con el margen de los 30 escaños que separan la más pesimista de la exultante del CIS. Sólo con lo anterior lo sorprendente es que aún tenga crédito.

Y si a eso sumamos la caradura que demuestra en determinadas acciones, como los viernes sociales o los vuelos en Falcon, realmente estamos ante un personaje extraordinario en carisma.

Viajó en Falcon con su mujer a un concierto y a pesar de lo criticado que fue el vuelo pagado por todos los españoles, son contados los desplazamientos que ha realizado en coche como presidente en funciones. Han sido habituales sus viajes de Madrid a Salamanca en su avión 900B hasta Matacán y si la semana pasada no fue así se debió a que después iba a Zamora y el Falcon apenas tenía distancia suficiente para despegar y aterrizar. Le gusta tanto el avión, que el PSOE -escarmentado por las críticas que vivió Zapatero por ir volando a los mítines- ha preferido contratar en esta ocasión un jet privado -el que se averió este jueves- para los desplazamientos de Sánchez en campaña.

Pero la acción, que podría ser acertada, choca con otra notable incongruencia del presidente en funciones: si nos obliga a los españoles a dejar el coche diésel, ¿por qué viaja en el vehículo más contaminante? Si estamos -como advierte en su programa- en emergencia climática, ¿cómo se atreve a desplazarse en el medio menos ecológico? El defensor del “Green New Deal” en la UE, el enamorado de las Cumbres del Clima, el mismo que promete apretar el cinturón verde a agricultores y ganaderos... aplica para los demás lo que rechaza para él y pone así en duda si realmente busca el bien de todos o el de sí mismo.

Este es Pedro Sánchez, el líder más valorado pese a que el paso que da hoy lo negará mañana: no hay duda de que España es diferente.