24 junio 2019
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El imperio de los sentidos

13 jun 2019 / 03:00 H.

No, no voy a escribir sobre la película homónima de Nagisa Oshima, entre otras cosas porque a estas alturas de curso la palabra escándalo es una antigualla... Quiero escribir, sí, del imperio de los sentidos. De los sentidos. Hace no mucho, comiendo con mi amigo Nacho con vistas a un viejo pero impoluto 4-L, me di cuenta que la clave de nuestros problemas está ahí, en la desfiguración de los sentidos, de los sentimientos. Empezamos a no entendernos nada de nada en un mundo sin pasado, ¡sin nostalgia!, y sin futuro, sólo presente y más presente, el triunfo absoluto del carpe diem, que es como decir el triunfo de nuestra futilidad. Y no es así, yo nací y así me educaron, en un mundo de seres humanos poderosos y siempre sorprendentes (Rafa Nadal no es presente, es una vida entera).

Nos quejamos de los políticos, nos quejamos en el trabajo, nos quejamos de nuestras amistades, de nuestra familia, o de tal o de cual, sin darnos cuenta que estamos despojando por acción y omisión nuestra vidas, nuestras sociedad, de su sistema nervioso. Por eso ahora todos estamos de acuerdo en lamentar que nuestro móvil sea un miembro más de nuestro cuerpo, y otro universo neuronal en el bolsillo del pantalón. Lo sabemos, pero hemos perdido la batalla (“Is Google making us stoopid?” Definitivamente, sí).

Pero nuestro craso error ha sido renunciar a nuestra alma por un puñado de bits, quedándonos desnudos en mitad de ninguna parte. Con pocas o ninguna referencia y lo que es peor, sin esperanza. No es posible. No way, José. Tenemos que recuperar como sea (como sea) nuestros sentidos, poner en marcha nuestra fábrica de sentimientos, lo mejor que tenemos, creamos en Dios o en Mickey Mouse. Sólo así saldremos del agujero en el que estamos y en el que la política, hoy, es nuestro perfecto espejo. Somos nosotros, gente vacía, hueca, sin rumbo, sin poderes... Lo que no es normal es sentir, como yo siento, que va muriendo gente, y que el mundo se va apagando. Me da igual Donna Summer, Sam Shepard, o Juan Carlos Calderón (Eres tú).