16 octubre 2019
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El hombre y el chaval

24 jun 2019 / 03:00 H.

Corren los tiempos de la Gran Depresión. Eric Stone, apodado ‘The Cincinnati Kid’ (‘el Chaval de Cincinnati’, si me permiten la traducción) ya no es un chaval. De hecho, se ha convertido en un excelente jugador de póker cuyo principal objetivo en la vida es derrotar al gran maestro, al rey del juego Lancey Howard, también conocido como ‘The Man’, ‘el Hombre’. La película, titulada en España ‘El rey del juego’, fue dirigida en 1965 por el mismo Norman Jewison que firmó pocos años más tarde ‘Jesucristo Superstar’. Steve McQueen encarnó al aspirante, Stone, y Edward G. Robinson al astuto Howard.

La Nueva Orleans más oscura es el lóbrego escenario elegido para celebrar la partida que afirmará al avezado Howard el Hombre o, por el contrario, consagrará al más joven como nuevo rey del juego. No destriparé el final de esta película, tan interesante como prescindible, pero me permitiré apuntar que la veteranía es un grado, y la experiencia refina las añagazas que descubre el film.

Si traigo a colación esta película es porque he observado que muchos comentaristas comparan los juegos de mesa (desde el noble ajedrez a otros más prosaicos, como el mus o el mismo póker) con las tácticas de chalaneo que algunos de nuestros políticos emplean para establecer los pactos que les aseguran el poder o les permiten que los otros no lo tengan. Pues bien, creo que tal comparación es injusta. El póker, avisaba Philippe Bouvard, es un juego apasionante que permite perder el dinero, el tiempo y los amigos. Es evidente, creo yo, que los negociadores de pactos no pierden ni su dinero ni sus amigos (los enemigos ya están perdidos desde hace tiempo). Y tampoco pierden el tiempo: eso sí, nos lo hacen perder a nosotros.

Cierto es, no obstante, que en algunas cosas sí se asemejan las artimañas de la política con las del póker. El teorema de Werber lo prevé: “Lo que cuenta en el póker (y en la política) no son las cartas que tienes tú en la mano, sino las cartas que tu adversario se figura que tienes”.