25 mayo 2020
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El estado de las cosas

21 may 2020 / 03:00 H.

El estado de las cosas (gracias Wim Wenders): me encuentro con un amigo y le pregunto que cómo lo lleva. Me responde que fatal, que el domingo enterró a su padre, sin funeral, sin cura, sin nadie salvo él y sus dos hermanos; mientras a Anguita lo despedían 400 personas y olé... Tengo una bandera de España en el coche -me dice- y me llaman facha, mientras que el ataúd del ex líder de Izquierda Unida lo cubría la bandera comunista (junto a la esvástica, símbolo genocida por excelencia, añado yo). La inteligencia bien muerta está...

El estado de las cosas: mismo día. Una amiga se lamenta de que en la televisión sólo hablen de Madrid y Barcelona y su pase o no a la Fase 1 del proceso de “normalización”, mientras que de Castilla y León -encerrados como en un zoo- nadie dice ni “mu”, como si no existiéramos, que de hecho no existimos para nadie desde la época de los Reyes Católicos... No existimos para Madrid, no existimos para los propios dirigentes de Castilla y León, y aún mucho peor: no existimos para nosotros mismos, somos como los indios de Estados Unidos, invisibles en nuestra “gran reserva” vacía; ellos, los nativos americanos, borrachos de whisky barato, y nosotros de olvido.

El estado de las cosas: nos manifestamos contra el Gobierno y, lo más importante, pidiendo LIBERTAD, la que nos han robado. Nos manifestamos y aparece alguien disfrazado de astronauta (seas quien seas, para ti mi aplauso de las 8) con un cartel pidiendo “Sánchez/Iglesias bajad de la Luna. Dimisión ya”. Muy correcto señor astronauta, pues es allí donde se encuentra esta banda de analfabetos, frustrados, reprimidos, soberbios, vengativos, horteras, y liberticidas, que conforma el Gobierno y la larga sombra de estómagos agradecidos que le acompaña... Pero no tienen que bajar de la Luna, tienen que quedarse vagando por el espacio exterior para los restos. Esta gente no sólo merece que la echemos, que la derroque la libertad, merece el ostracismo y, si me apuran, la cárcel, pues treinta mil muertos, el triste estado de las cosas, es un crimen que estará penado, ¿no?