15 diciembre 2019
  • Hola

El equilibrio

20 nov 2019 / 03:00 H.
Maite Conesa
Diario Quincenal

Hoy tengo el escepticismo caprichoso y mezclo tres ideas para tejer este artículo. Ideas de cambio suministradas por la biología, el deporte y la tecnología. Romper con lo que hemos hecho mal, y lo sabemos, es más saludable en este momento que continuar recibiendo balonazos en la cara con la destrucción de nuestro hábitat, la discriminación sangrante en el deporte o la insatisfacción adolescente con la propia imagen.

En una de las sesiones de BioFilm celebradas en la Filmoteca escucho un concepto que insinúa un cambio de modelo. Es posible revertir la España vacía o vaciada, que es simplemente la olvidada. Escucho el trabajo de dos profesores que reúnen resultados de la antropología y la biología. Además de determinar la pertenencia por los apellidos de nuestras familias a las migraciones mediterráneas o atlánticas, cuantifican los servicios rurales. Con ello, introducen la necesidad de pago por la conservación del ecosistema rural, una tarifa —quien sabe si europea— por mantener el aire limpio, los ríos en su cauce, los bosques desbrozados, la economía local vinculada al saber productivo de cada zona. Un sueldo ecológico unipersonal. No se pagaría por el daño hecho, sino por asegurar el que no se va a hacer. Y frenar la destrucción. Basta de pagar por no hacer, por no cultivar, por no producir. La PAC será pro-activa y verde para asegurar que las ciudades no invaden el espacio rural, donde se produce el aire que respiramos y el agua que bebemos y, con mucho debate abierto sobre el modelo de macrogranjas, gran parte de los alimentos que necesitamos.

Que pregunten a las asociaciones de pueblos olvidados. En Burgos, la provincia del país que más municipios tiene con 371, saben de qué se habla y la batalla está en los consultorios, en las escuelas, en la banca, en la red, servicios para conseguir la viabilidad ambiental y una renta básica. Como quieren las futbolistas. Se les va a asignar un sueldo de 12.000 euros reales anuales, bruto, con un 75% de parcialidad en la jornada. Es el resultado de la desconvocatoria de la primera huelga del fútbol femenino, con más de 40.000 mujeres federadas.

Llego al último concepto que viene de la juventud. Instagram, la red que decide la vida de los adolescentes, ha decidido eliminar el contador de likes que obtienen sus usuarios. Mis adolescentes de cabecera me aseguran que no puedo ni intuir lo que significa este cambio, que agobia a chicas y chicos en su inagotable exposición pública bajo el sometimiento colectivo.

Pantallas gigantes en las calles para conocer el estado de valoración de quienes han fomentado esta dicotomía permanente, este alejamiento del mundo rural del urbano, del deporte femenino del masculino, de la confrontación permanente entre actitud privada, pose y censura social. Y volver a la búsqueda del equilibrio. No me gustan las hogueras que se encienden en los despachos y se apagan en las calles. Siempre hay heridos reales.