14 julio 2020
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El difícil papel de hacer oposición

01 jul 2020 / 03:00 H.

    Hoy comienza la selectividad (conocida actualmente como EBAU) más singular de cuantas hemos visto desde que hay pruebas de acceso a la Universidad. Castilla y León facilitará las pruebas, suavizará su posible complejidad teniendo en cuanta las dificultades que han tenido los alumnos de segundo de Bachillerato, que desde mediados de marzo no han acudido a clases presenciales, excepto los últimos días. Sin embargo, Castilla y León sigue exigiendo -como es razonable- tener todo Bachillerato aprobado para poder examinarse de la EBAU. Es una de las seis comunidades que han mantenido un criterio de calidad, a pesar de las circunstancias.

    El resto ha decidido bajar tanto el nivel, que prácticamente todo el que quiera o pueda accederá el próximo curso sin grandes problemas a las aulas universitarias, aunque tal vez no todos puedan elegir la carrera que quieren. Lamentablemente, ni en unas circunstancias tan excepcionales como las que estamos viviendo, ha sido posible poner de acuerdo a todas las comunidades autónomas para que todos los estudiantes tuvieran las mismas oportunidades a la hora de elegir una titulación, porque acceder a la Universidad será más sencillo que nunca.

    No habrá prueba de acceso única, pero casualmente volverán a ser los alumnos de comunidades con peores datos en los informes internacionales PISA los que obtengan las mejores calificaciones y serán ellos los que puedan entrar en carreras como Medicina, mientras que muchos estudiantes de Castilla y León, con mejores resultados en programas de evaluación externa, como PISA, tendrán que marcharse fuera para cursar los estudios universitarios en otras facultades de Medicina con menor nota para entrar.

    El ministro de Universidades ha estado desaparecido durante toda la pandemia, pero ya ha dado muestras de que no tiene ganas de trabajar para poner de acuerdo a los 17 sistemas universitarios y además, es de los que piensan que cuanto más se copie mejor. Con esta teoría, ¿cómo va a premiar el esfuerzo y el trabajo?

    El PSOE de Castilla y León tampoco está por la labor de exigir una prueba única, que favorecería sin duda a los estudiantes de la Comunidad. Ayer, en el debate del Estado de la Región, el presidente, Alfonso Fernández Mañueco, se lo recordó al pobre de Luis Tudanca, jefe de la oposición como puede.

    El líder socialista está vendido y cualquier reproche hacia el Gobierno de la Junta suena a impostura, porque peor que el presidente Pedro Sánchez es imposible que lo haga alguien, por muy malo que sea.

    Es probable, solo probable, que Luis Tudanca tenga divergencias importantes con Sánchez, aunque no diga nada por miedo a que le remueva del asiento. No es posible que no se haya dado cuenta de que es un mentiroso patológico, un funambulista de la política sin un proyecto para España y con unos compañeros de viaje que pretenden destruir el mayor periodo de paz y prosperidad.

    No creo que Tudanca esté de acuerdo con ese pacto por la destrucción que ha firmado el presidente del Gobierno con los proetarras de Bildu, con los golpistas catalanes o los comunistas de Podemos que tienen a la República de Venezuela como ejemplo de buen Gobierno.

    Pero a Luis Tudanca le toca interpretar el difícil papel de oponerse al Gobierno de Mañueco sin que se note que lo realmente vergonzoso es quedarse mudo ante la deshonrosa gobernanza de Sánchez e Iglesias.

    “El PSOE no va a consentir que se esconda en un virus para tapar las carencias de un proyecto decadente que sigue agotado y fracasado”, le dijo ayer Tudanca a Mañueco en el debate sobre el Estado de la Región. Habrá motivos para criticar a la Junta, pero desde luego muchos menos que para cuestionar la deriva del PSOE. Es difícil ver la paja en el ojo de la Junta y no la viga en la del Gobierno de Sánchez.