21 julio 2019
  • Hola

Dani, Jorge... y el hortera

20 jun 2019 / 03:00 H.

Dani Sordo, Marc Márquez, Fernando Alonso, Jorge Prado... Cualquiera de ellos es la España real de hoy, la España que trabaja, la España que nos enseña un camino, el del trabajo duro y la gloria... o no; el de la responsabilidad, el del esfuerzo anónimo e íntimo; la España que se cae mil veces y la que se levanta dos mil, la que habla inglés, la que no se pasea por los programas de telebasura ni es objeto de sórdidos cotilleos. La España que amo desde que era un niño, porque esa gente, nuestros pilotos, me representan, corren por mí, corren conmigo, corren por mis venas.

Me educaron y me enseñaron, me siguen enseñando un mundo abierto: de Ángel Nieto a Ignacio Bultó, de Álex Soler-Roig a Carlos Sainz, a Sito Pons... Y no hablo de una simple afición, de una pasión, hablo de una manera de entender la vida y la sociedad a la que perteneces, algo que te ayuda a buscar siempre lo mejor para ti... y para el conjunto, para España.

Y el domingo coincidieron varias cosas, por un lado la constitución el día anterior del los ayuntamientos, en algunos casos con vergonzosos episodios de puros “top manta” municipales, y la boda disparatada y no menos bochornosa de un futbolista hortera (uno más) en Sevilla. Un día después Marc Márquez se llevaba de calle otra carrera de MotoGP, Fernando Alonso sus segundas 24 horas de Le Mans con Mundial de Resistencia incluido, Jorge Prado, un jovencísimo piloto lucense de motocross que fue campeón del Mundo en 2018, ganaba en Letonia y sigue líder del Mundial 2019, y Dani Sordo ganaba el rallye de Cerdeña, su segundo triunfo absoluto en su ya larga trayectoria mundialista...

Metas todas ellas con un denominador en común: estar al alcance de muy pocos mortales. Gente, decía, trabajadora, entregada a ser los mejores, lejos de los focos estúpidos de la vanidad y la presunción macarra de la que Sergio Ramos es uno de sus mejores abanderados. La España embrutecida que nos asola... Por la esperanza que representáis entre los tatuajes del miedo, gracias Dani, Marc, Fernando, Jorge... y tantísimos otros.