10 noviembre 2019
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Cuchillos afilados

12 jul 2019 / 03:00 H.
Javier Hernández
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Tenia aún alguna duda de si Verónica Casado iba a ser la próxima consejera de Sanidad de Castilla y León, pero después de oír las pullitas que le lanzaron ayer desde el PSOE ya lo tengo claro. Es ella.

El caso es que dudaba porque, precisamente, Verónica Casado había sido relacionada meses atrás con Luis Tudanca para ese mismo cargo.

Las quinielas que se sellaban antes de las elecciones autonómicas decían que si Mañueco gobernaba en solitario entregaría la sanidad a Javier Castrodeza, que si mandaba Igea a quien tenía en mente era a Manuel Mitadiel y que Tudanca había pensado en Verónica Casado.

Con la reconocida como ‘Mejor Médico de Mundo’ ha quedado claro que el río sonaba y llevaba bastante agua. Puede que los quinielistas confundieran el rojo con el naranja, o puede que, sencillamente, Ciudadanos haya decidido tirar de una candidata con teórico perfil socialista, algo con lo que Igea no se siente nada incómodo. Si por él fuera...

Si Verónica Casado va directita al sillón de Sáez Aguado, Manuel Mitadiel se perfila como el futuro propietario de los cuadros de la Gerencia Regional de Salud. Es decir, el mejor colocado para sustituir a Rafael López que, para rizar más el rizo, trabajó durante años para el PP a pesar de que en sus inicios estuvo vinculado al PSOE. ¡La política!

A Mitadiel le conozco como procurador y portavoz de Sanidad en las Cortes de Castilla y León. Me cae bien, para qué voy a disimularlo. Tampoco sé qué tal se desenvolvería en la bancada de los que mandan en lugar de criticar, pero a buen seguro que no tendrá la perversión de castigar a nadie con años de ‘encierro’ en el sótano de un Hospital. Tampoco le veo desatado y bramando en público “¡A Salamanca ni agua!”, como se llegó a escuchar en su día por los pasillos de paseo de Zorrilla.

Lo que no puedo evitar es que me llame la atención que desde el PSOE se haya empezado a atizar tan pronto a Verónica Casado. “Que será muy buena como médica y todo lo que tú quieras, pero que ser gerente es otra cosa...”, le advierten. Lo cierto es que no les falta razón. Hemos visto a grandes gestores que no eran sanitarios, y viceversa, pero lo sensato sería dejarles aterrizar antes de sacar los cuchillos. Aunque hablar de sensatez en política... Dicen que los médicos se encargan de encontrar una cura a todos los males y los políticos se encargan de encontrar un mal para cada cura. A ver cómo lidia Verónica Casado con ambas vertientes.

Y ojo, que la oposición no es la única que aguarda con recelo a la futura consejera. Me dicen que a los ‘urgenciólogos’ se les ha torcido el gesto con la vallisoletana. Dentro del gremio médico existe una tensa división entre quienes defienden que Urgencias debe ser considerada una especialidad MIR y quienes dicen que nanai: que las urgencias corresponden a Medicina de Familia, y punto. Pues, ¿adivinan qué famosísima médica de familia ha declarado públicamente que está en contra de la especialidad de Urgencias?

Parafraseando el símil que me decían de vez en cuando desde Sacyl, la sanidad de Castilla y León es como un enorme trasatlántico y los giros de timón tardan en coger la nueva dirección. Quizás esos simbólicos 100 primeros días de Gobierno sean un plazo razonable, pero como mínimo esperar a que se confirmen sus nombramientos, que hasta última hora siempre puede haber sorpresas.

Imagino que si Luis Tudanca fuera hoy el presidente de la Junta de Castilla y León las listas de espera pasarían a ser ‘relativas’ y se entenderían como una ‘pesada herencia’ que se tardará en remediar. Imagino también que las plataformas en defensa de la Sanidad Pública se tomarían unos meses de vacaciones antes de convocar una nueva marea por los miles de pacientes que hay en espera. No nos engañemos, gobierne quien gobierne, seguiremos contándolos por miles durante un buen tiempo.