20 marzo 2019
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CSI en Ciudadanos

14 mar 2019 / 03:00 H.

Cabe suponer que la investigación interna del pucherazo en las primarias de Castilla y León está siendo desarrollada por los sabuesos de Ciudadanos utilizando las más modernas técnicas de la criminalística. Técnicas que pueden resumirse en estos siete principios: de uso, de producción, de intercambio, de correspondencia, de reconstrucción, de probabilidad y de certeza. Veamos, pues, cómo habría que aplicar los siete principios criminalísticos en la investigación del fabuloso crimen del ya mundialmente famoso caso del “Puchero Naranja”.

Principio de uso. Es el primer paso en una investigación a fondo en cualquier escenario criminal. En todos los crímenes conocidos, la herramienta utilizada para cometer el delito deja huellas. En este caso, el ordenador desde el que se emitieron los votos falsos tiene una IP (el número que identifica al dispositivo electrónico) y se puede saber a quién fue vendido y por tanto a quién pertenece.

Principio de producción. El autor del crimen también deja rastros, por más que se empeñe en borrar sus huellas. Las gotitas de sudor en el teclado del ordenador, restos de saliva en el vaso de café... Puede haber incluso pegatinas de Tierra de Sabor en la carcasa de la computadora. Pistas siempre reveladoras del entorno en el que se mueve el delincuente.

Principio de intercambio. En muchos casos, el criminal intercambia fluidos con la víctima. En este caso, las evidencias son palpables. Hubo un intenso intercambio de votos entre urnas digitales, a favor de Clemente, claro.

Principio de correspondencia de características. Los investigadores avezados saben que unas pistas llevan a otras. Por ejemplo, las marcas que deja el ánima de la pistola en el proyectil permiten identificar el arma. Hay quien cree ver la mano de Pablo Yáñez en la “operación Puchero Naranja”, ya que el responsable de Comunicación manejó todos los hilos, desde el fichaje de la expresidenta de las Cortes a golpe de cañas en un barecillo de un barrio de Valladolid a su falsa proclamación como candidata. Pero las pruebas en su contra no son definitivas, más allá de que el propio sospechoso haya asumido culpas al dimitir de sus cargos.

Principio de reconstrucción de hechos o fenómenos. Recopiladas las pruebas, los detectives han de construir el posible relato temporal y circunstancial del crimen. Cómo y cuándo pasó todo. En el caso de la ilegal votación de la noche del viernes al sábado pasados, se conoce la hora de los delitos, pero haría falta que Ciudadanos diera a conocer los pormenores de la investigación interna para completar la reconstrucción. Eso, o que Igea lleve el pucherazo ante la justicia y sea la Policía la encargada de esclarecer el montaje, como le ha pedido Alfonso Fernández Mañueco.

Principio de probabilidad. Los buenos investigadores (caso CSI o Mentes Criminales), establecen la autoría del asesinato con un determinado porcentaje de probabilidad. En este caso, lo más probable es que los autores intelectuales del tongo, incluso los materiales, se vayan de rositas, porque ya sabemos lo que ocurre con las investigaciones internas, que se quedan dentro, muy dentro.

Principio de certeza. La investigación finaliza con la exposición de las pruebas indubitadas. En el caso “Puchero Naranja”, no hay duda de que el bando oficialista, encabezado por Albert Rivera, con sus altos representantes en Castilla y León (Pablo Yáñez, Luis Fuentes, Miguel Ángel González, Pilar Vicente y David Castaño, entre otros) estaba interesado en la victoria de Silvia Clemente. Resulta evidente que quienes controlaban la votación en las primarias engordaron con nocturnidad y alevosía la saca de la aspirante al ver que iba perdiendo, emitiendo votos falsos como quien añade alubias al puchero en el tramo final de la cocción. Igualmente probado ha quedado el hecho de que 82 alubias introducidas en el perol a última hora quedaron más duras que el resto y fueron fácilmente detectadas por los comensales en cuanto se destapó el cotarro, lo cual confirma la torpeza y estupidez de los autores materiales del pucherazo y pone en seria duda la inteligencia de los autores intelectuales.

Sea declarada culpable o no, Silvia Clemente sale chamuscada del pucherazo, incapacitada para representar la regeneración no solo en Ciudadanos, sino en cuanta formación política pueda concederle asilo de aquí en adelante. Si a ello le añadimos las sospechas de falsificación de subvenciones a la cuadra de la Federación Hípica y el caso de las generosas y duplicadas ayudas a su marido, la expresidenta sale del incendio de las primarias más quemada que el telefonillo de “El Coloso en Llamas”.

Albert Rivera queda igualmente tocado de ala, porque con estos espectáculos es complicado vender a su clientela electoral aquello de la nueva política, la democracia interna y la transparencia de Ciudadanos. Y quienes desde la cúpula de Cs Castilla y León presentaron, arroparon , patrocinaron y posiblemente empujaron pucherilmente a Clemente, han demostrado que como estafadores son ridículos y ni siquiera tienen la gracia de José Luis López Vázquez y Cassen en “Atraco a las tres”. Va a tener razón el edil naranja Fernando Castaño cuando asegura que “este pucherazo cutre y salchichero es obra de un chorizo”. Otra pista para los sabuesos.