18 junio 2019
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Cs sigue jugando al despiste

21 may 2019 / 03:00 H.

El sabio refranero castellano dice que no se puede estar en misa y repicando. Albert Rivera debería ser más claro y desvelar con quién va a pactar después del 26 de mayo. Pero le interesa seguir intrigando mientras encuentre un hueco a izquierda o a derecha y pueda seguir captando votos de un lado y del otro, además de los tránsfugas que copan buena parte de las filas del partido naranja.

De momento parece que el “tacticismo” político o, para ser más concisa, el aprovechamiento según las circunstancias, le está saliendo rentable a Albert Rivera. Pero eso de la “transversalidad” —palabra utilizada mucho ahora por los políticos para no manifestar claramente su indefinición ideológica y pescar en caladeros de todo tipo y condición— tendrá los días tan contados como el tiempo que el ciudadano de a pie tarde en darse cuenta de la inconsistencia y del engaño.

Rivera pasó del entendimiento incial con Sánchez y del “no a Rajoy” en las elecciones de diciembre de 2015, que tuvieron que repetirse en junio de 2016 porque no hubo acuerdo entre los partidos para formar gobierno, al “no” a Pedro Sánchez, porque ha visto la oportunidad de hacerse con el liderazgo del centro-derecha tras la debacle electoral de Casado el pasado 28 de abril.

Poco antes de los pasados comicios reunió a su dirección y decidió que ese “no” al PSOE era solo y exclusivamente para las generales. Pero poco después, dio a entender que la negativa se extendería a todas las comunidades autónomas y ayuntamientos porque ningún líder socialista territorial se había desmarcado con nitidez de los guiños del “sanchismo” al independentismo y a la izquierda radical de Podemos.

Hoy ya no se sabe con quién estará dispuesto a pactar en municipios y autonomías, pero eso de llegar a acuerdos con unos y con otros, a izquierda y a derecha es, como bien dice el refrán, querer estar en misa y repicando, y eso a la larga acaba pasando factura.

Lo que Ciudadanos nunca podrá utilizar como excusa es una negativa al PSOE por haber llegado a acuerdos con la extrema izquierda, porque su partido también lo ha hecho.

Puede que el señor Rivera no esté informado, pero Ciudadanos ya gobierna algunos ayuntamiento con el PSOE y con la izquierda podemita, ganemita o como quieran llamarse. Es posible que no le hayan contado que su candidato en Ciudad Rodrigo ha sido segundo teniente de alcalde del socialista Juan Tomás Muñoz, que tenía como primer teniente de alcalde a Domingo Benito, de Izquierda Unida y sus confluencias. O bien le han engañado o conociendo el asunto, ha mirado para otro lado porque le interesaba, que es tanto como decir que está mintiendo a los ciudadanos con minúsculas.

Igea, el lugarteniente de Rivera en Castilla y León gracias a que tuvo arrestos para destapar el “pucherazo” de las primarias —que por cierto, sigue sin saberse nada del autor o de los autores— ha dicho que hoy desvelará con quién pactará el gobierno de la Junta.

Yo soy escéptica respecto de lo que dijo ayer el candidato de Ciudadanos, es más, me voy a mojar: Igea dirá que él quiere la Presidencia de la Junta y el que quiera acuerdos, que se ponga a la cola. Es decir, no desvelará nada porque Igea sabe que, según las encuestas, los votos no le darán para jugar a ser el presidente de la Comunidad, sí para ser el partido bisagra que dé la mayoría al PP o al PSOE.

Pero también tengo claro que el socialista Luis Tudanca no se va a desmarcar de Pedro Sánchez. Antes perdería la Presidencia del Gobierno de Castilla y León, que dejar de ser sumiso a su jefe. En política ya se sabe que si vas de verso libre te pueden cortar antes la cabeza desde dentro que desde fuera. Y tanto Tudanca como el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, serán palmeros “sanchistas” hasta la muerte.

Yo creo sinceramente que los ciudadanos tenemos derecho a saber qué pasará con nuestro voto antes de depositarlo en las urnas y con quién pactará cada partido.