12 noviembre 2019
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Concierto para anarquistas

15 ago 2019 / 03:00 H.

Me pregunto cuántos antimonárquicos, anarquistas, enemigos declarados de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, ateos recalcitrantes, sacrílegos y antiespañoles puede haber entre los trece mil habitantes de Béjar. Rebuscando por ahí, seguro que aparece algún antimonárquico militante, y más allá algún anarquista suelto e incluso algún delincuente habitual que odie a la Guardia Civil, pero bejaranos que reúnan todos esos adjetivos, han de ser por fuerza muy pocos: un puñado de amargados de la vida que caben en un turismo.

Para estos ‘privilegiados’ vecinos de la ciudad de glorioso pasado industrial, para este selecto colectivo de modelos de educación y convivencia, contrata el Abejarock conciertos como el de los vascos ‘Gatillazo’, un grupo de borrokas especializado en punk blasfemo, soez y ofensivo.

Los organizadores del festival se amparan en la libertad de expresión, y no les falta razón, porque mientras los músicos vascos no cometan un delito de exaltación del terrorismo, de injurias o calumnias, están en su derecho de cantar lo que les venga en gana. Allá ellos con su concepto de cultura.

Cuestión distinta es determinar si el Ayuntamiento bejarano debe o no debe subvencionar, como hace el presidido por Elena Martín, un espectáculo que puede atentar contra la sensibilidad y los valores morales de sus administrados. Cabe citar aquí las recientes palabras de una dirigente política de la cuerda de los borrokas vascos, una tal Ana Viñals, de Elkarrekin Podemos, que justificaba así la suspensión del concierto del rapero C. Tangana anunciado por el Ayuntamiento de Bilbao: “Es importante insistir en la libertad de creación y expresión artística, pero sin ignorar que existen letras que pueden herir a mucha gente; nosotras no estamos por la censura, pero sí exigimos que este gobierno municipal tome decisiones de forma responsable y respetuosa”. En definitiva, que mientras los socialistas de Béjar tragan con todo, los anarquistas y filoetarras de Euskadi están de acuerdo en censurar a un artista porque sus letras pueden incitar a la violencia de género (las de Tangana lo hacen, pero una manera mucho menos directa y brutal que las de Gatillazo cuando anima a la violencia contra cualquier institución que huela a algo español). Tan de acuerdo están los podemitas y los nacionalistas vascos que los fans de Tangana se quedarán sin concierto en la Semana Grande... pero esto no es censura, porque todos sabemos que la izquierda en nuestro país no censura, sino que ‘reorienta’, mientras que la derecha sigue ejerciendo la Santa Inquisición.

Aquí, en Béjar, la alcaldesa mantiene el concierto y la subvención de tres mil euros a los organizadores. Martín dice que no sabe lo que van a cantar los de Gatillazo, porque no es adivina, aunque sí barrunta que las letras no serán políticamente correctas. El otro argumento para mantener la ayuda al festival es la tradición, el que siempre se ha hecho así, y que también había ayudas del Consistorio cuando lo presidía el PP.

También los populares siguen rendidos ante la impostada superioridad moral de la izquierda neoprogre, una supremacía ética ante la opinión pública que en España es deudora de la transición, de una derecha contaminada durante años por el tufo a dictadura. Esa transición de la que los punkarras de Gatillazo dicen que fue “un timo de colores que el franquismo nos dejó”. Y añaden: “La transición, la transición, un pacto entre cobardes pa’ jodernos bien. ¡Y qué pasa tío, qué me estás diciendo! Que la izquierda nos traicionó, mira si no qué bien se llevan todos, la madre que los parió, la población se la chupó”. Entre otras lindezas, dignas de figurar en una antología poética, que los cantantes vascos escupirán este fin de semana para disfrute de bejaranos y forasteros.