17 octubre 2019
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Con Franco viven mejor

12 oct 2019 / 03:00 H.

Errejón no tenía programa el 27 de septiembre -Rita Maestre lo reconocía- pero ahora ya lidera el “Más que tú”, que es el partido que toma las ideas de Podemos, las compara con las de Unidas Podemos y va a lo grande. Es la ventaja de no poder ganar las elecciones y ostentar ese posible papel de comparsa que permite culpar al otro de incumplir tus ocurrencias.

Que Iglesias, como propuso el pasado abril, propone reducir la jornada laboral a 34 horas semanales pues “Más que tú” las rebaja a 32, con cuatro días de trabajo y sin reducción de sueldo. Desde luego no hay quien no se apunte a trabajar menos y cobrar lo mismo por lo que la ocurrencia es estupenda para los que se la crean. Además se le podrán achacar muchas cosas a Errejón pero desde luego no que no hable con conocimiento de causa: por su propia experiencia sabe que trabajando menos se puede cobrar lo mismo y para muestra está esa beca de investigación de la Universidad de Málaga que le reportaba 1.825 euros mensuales y que renovó y cobró sin cumplir con las 40 horas de trabajo semanales.

Es cierto que la idea de las 32 horas no es nueva porque se trata de una reivindicación planteada por UGT en 2018 y que incluso Alfonso Guerra la defendía ya en 2013 porque mantenía que era la única forma de obligar a los empresarios a crear empleo. Eso sí, no hablaba de mantener el mismo sueldo y además salíamos de la crisis económica. Ahora estamos a las puertas de una recesión y a la alegría gastadora de Pedro Sánchez sólo le quedaba que se sumara el populista Íñigo Errejón quien, por cierto, no ha dicho ni siquiera cómo afrontaría la propia Administración pública una reducción así: de la empresa privada ni hablamos entre la la subida del salario mínimo, los permisos de paternidad y la amenaza de crisis. Guerra decía que se crearía empleo pero la gran duda ahora mismo es saber quién estaría en capacidad de no destruirlo. De momento es clarificador que en toda la Unión Europea nadie haya ido por debajo de las 35 horas de Francia.

Si bien no ha aclarado el cómo, a Íñigo Errejón hay que agradecerle que definiera el motivo para adoptar una medida de este tipo y que, por supuesto, no podía ser otro que el planeta verde con una argumentación que supera el que parecía insuperable ‘Green New Deal’ -el nuevo pacto verde- defendido por el presidente del Gobierno en funciones. “Más que tú” Errejón justifica la reducción de jornada sobre todo en que nos regalaría tiempo para dedicar a actividades bajas en carbono, es decir, deportivas o culturales. Eso significa que, por ejemplo y como bien ha indicado, si hay necesidad de viajar, esas horas libres no serían para coger un vuelo sino para ir en tren, que contamina menos. Hay que agradecerle que no haya leído un estudio sobre mascotas donde se asegura que su huella ecológica es el doble que la de un todoterreno porque entonces no podríamos ni sacar a pasear al perro.

En este punto es Pablo Iglesias quien debe recoger el guante y no quedarse atrás porque es ahora mismo la esperanza de la izquierda dado que Pedro Sánchez está en éxtasis con el “hito histórico” de la exhumación de Franco y no se le puede distraer.

Si Zapatero entró en la historia con la “Alianza de las Civilizaciones” y el “acontecimiento planetario”, Pedro Sánchez logra la eternidad buscada vía Valle de los Caídos y así quiso reflejarlo, con error histórico incluido, en la ONU. Igual que Leyre Pajín exaltaba a Zapatero, Carmen Calvo hace lo propio con Pedro Sánchez y ensalza su logro con un muerto que se ha encargado de resucitar. Eso sí, para su desgracia PP y Cs no entran en la provocación y pasan página y, lo que es peor para los intereses de Sánchez, ni siquiera Abascal lloró al dictador en “El Hormiguero” y se limitó a apiadarse de su familia por este circo con su muerto.

Pero no está todo perdido: Pedro Sánchez, incansable, cierra ya el Valle de los Caídos aunque no haya fecha para la exhumación. Malo será que en estos días no acuda algún exaltado ultraderechista y le conceda la gloria que le niega el supuesto “trifachito” y esos ansiados votos. Cuentan que los amores queridos son los más reñidos y después de ver cómo el PSOE necesita tanto a Franco 44 años después de muerto, va a ser hasta verdad. Con Franco, Pedro Sánchez sí vive mejor.