14 octubre 2019
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Casado rectifica y puede que acierte

09 oct 2019 / 03:00 H.

El PP de Casado ha rectificado el rumbo de su partido y ha incluido a Ana Pastor como “número dos” por Madrid -lo siento por los de Pontevedra-, pero creo que es todo un acierto. La dos veces ministra, subsecretaria de los ministerios de Educación y Cultura, de la Presidencia y del Interior y presidenta del Congreso es uno de esos personajes que concita un clima de concordia, genera confianza y es percibida por el ciudadano, sea o no votante del PP, como garantía de saber hacer y gestionar el dinero público y de tener mucho sentido común, algo difícil de encontrar entre los políticos actuales.

Ana Pastor tiene a sus espaldas una amplia trayectoria política al lado de Rajoy, por supuesto -ella nunca ha ocultado su amistad personal con el gallego y él siempre ha confiado en ella en áreas tan dispares como la Cultura o Interior-, pero también estuvo como ministra de Sanidad en el último Gobierno de Aznar.

Zamorana por nacimiento, es gallega en Galicia y salmantina de adopción en Salamanca. No en vano estudió aquí, ejerció aquí durante sus primeros años como médico y aquí sigue disfrutando cuando visita con frecuencia a buena parte de su familia. En definitiva, y aunque parezca extraño, a la expresidenta del Congreso todo el mundo la quiere tener como paisana. Por algo será, ¿no?

La inclusión de Ana Pastor como “número dos” de Casado supone un intento de reconciliación del actual PP con sus votantes, que el 28 de abril le dieron la espalda sin ningún disimulo por muchas razones, ente otras por haberlo convertido en un partido excluyente, un partido de pandilla de amiguetes más o menos de la misma generación, más que una formación política solvente con vocación de Gobierno. Un partido que acabó relegando a todos los que habían estado al lado de Rajoy, a los que habían respaldado en un congreso libre y abierto a Soraya Sáez de Santamaría y, finalmente, a los que también apostaron por María Dolores de Cospedal. Las listas sirvieron para ajustar cuentas, aunque también hubo mucho de desconocimiento, de navegar sin rumbo dando bandazos. Ana Pastor aporta esa moderación que no supo trasladar el PP hace cinco meses a su electorado, sino más bien al contrario.

El tremendo batacazo que se dio el PP de Casado el pasado 28 de abril en las urnas, quedándose con una cifra histórica de 66 diputados, le han obligado a rectificar el rumbo y está acertando. Rectificar es de sabios y él, de momento, lo está intentando. También ha sido un tino incluir a la exministra de Medio Ambiente Elvira Rodríguez, vinculada a los equipos económicos del PP. Si por algo es reconocido el Partido Popular es por sus certeras políticas económicas, tanto en la época de José María Aznar como en la de Mariano Rajoy. Casado intenta transmitir que en el nuevo partido combina renovación con experiencia, gente de su generación y personas de amplia y contrastada trayectoria. Veremos si solo se queda en el gesto de las listas.

Casado ya ha podido comprobar que la improvisación y la falta de pericia en la elección de algunos candidatos el pasado mes de abril, fue un error suyo o de su equipo más cercano que tuvo sus consecuencias cuando se formó el Grupo Parlamentario. Menos mal que mucho trabajo no es que tuvieran que desempeñar sus señorías y por eso se notaron menos las notables carencias.

Una vez superada la aprobación de las listas, trámite nada sencillo y que en abril generó tanto enfrentamiento por el empecinamiento de la dirección nacional en desoír a las provincias e incluir muchos perfiles mediáticos, en lugar de personas de contrastada experiencia profesional y política, Casado debería plantearse una precampaña y, sobre todo, una campaña cercanas, pisando barro y rodeándose de paisanos de la España “vaciada”, hablando con la gente normal y corriente. Una campaña similar a la de Mariano Rajoy, que le llevó a los pueblos más recónditos en las elecciones de junio de 2016. Rectificar es de sabios, veremos hasta dónde le dejan o quiere rectificar.