18 septiembre 2019
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Canadá y la marihuana

10 jun 2019 / 03:00 H.
Paco Novelty
Escaramuzas

En un reciente viaje a Canadá, país por tantas cosas admirable —sus tratos con el medio ambiente, integración multirracial y alto nivel de vida—, visitamos una de las nuevas tiendas de venta de marihuana, cuyo consumo el Gobierno legalizó hace un año, movidos más por la curiosidad que por la intención del acopio.

La tienda está en pleno centro de Toronto y a la entrada tuvimos que hacer discreta cola para identificarnos ante un portero cordial y sonriente. Una vez dentro la sorpresa fue mayúscula, ya que donde esperábamos un espacio oscuro y anodino, encontramos una tienda deslumbrante de luz y claridad, enteramente amueblada por estanterías acristaladas en las que se exhibían muestras de cada una de las 15 clases de marihuana en pequeñas cajas iluminadas con leds directas al cogollo de la planta, como si fueran joyas presentadas en sus estuches relucientes. Cada planta está acompañada de un pequeño texto explicativo donde se muestra su nombre, Pink Kush, por ejemplo, sus propiedades, si son más estimulantes o más relajantes y su precio por gramos. Ésta, en concreto, 15 euros€ por 3 gramos.

Mientras dura el recorrido por la tienda, que recuerda por su orden y amplitud a las de Apple o las de Nespresso, un amable acompañante va apuntando en la tablet el pedido de la compra y a los cinco minutos se puede recoger en el mostrador, perfectamente estuchado, documentado y precintado. En Canadá la marihuana se puede fumar en los mismos sitios donde se puede consumir tabaco, o sea, en la calle.

Al principio, la legalización creó mucha incertidumbre en el país, porque los agoreros de turno pronosticaban que la ciudad se llenaría de drogadictos de USA que cruzarían la frontera para incomodar a los ciudadanos. Nada de eso ha ocurrido y el resultado ha sido muy ventajoso para la Hacienda Pública canadiense, que grava con altos impuestos el cannabis vendido.

Desde luego por ahí van las tendencias en el trato con las drogas, legalización, trasparencia y fiscalidad. Será la única manera de acabar con los narcos mafiosos que en España ya controlan territorios enteros como Algeciras.

Tomen nota.