10 agosto 2020
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Brecha digital

11 dic 2019 / 03:00 H.
Rosalía Sánchez
De larga distancia

Apenas aparecía ayer el comunicado de Bruselas, comenzaba yo a visualizar poblaciones salmantinas susceptibles de beneficiarse de esta medida. ¡Atención, alcaldes! La Comisión Europea avala la concesión de 400 millones de euros en ayudas para el despliegue de redes de banda ancha y de muy alta velocidad en España entre 2020 y 2022 en zonas que cuenten con conectividad insuficiente. Casi setenta localidades salmantinas tienen previsto recibir fibra óptica en los próximos dos años con presupuesto de 144 millones del Ministerio y Mañueco se lo está tomando en serio, pero Salamanca sigue siendo la tercera provincia de Castilla y León con mayor número de zonas blancas, que no solo afectan a los municipios más pequeños sino también a grandes localidades como Alba de Tormes o Fuentes de Oñoro. Según la Secretaría de Estado para el Avance Digital, 707 áreas en nuestra provincia no disponen de cobertura de redes de banda ancha de nueva generación ni previsión de tenerlas en un plazo de tres años, con especial incidencia en el Campo Charro y la Sierra y que afectan a un total de 41.698 habitantes.

La vicepresidenta ejecutiva responsable de la política de competencia de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, define el objetivo de estas ayudas: “Disminuir la brecha digital y que los consumidores y las empresas españoles se sirvan de todo el potencial que encierra el crecimiento digital con independencia de dónde se encuentren”. “Esta medida abordará la brecha digital entre las zonas urbanas y rurales de España. Con esta decisión respaldamos el uso de fondos públicos para los servicios de internet de muy alta velocidad destinados a los hogares y las empresas en zonas donde la inversión privada es insuficiente”, dice, y a mí no se me antoja mejor lotería. Pero han de espabilar los ayuntamientos y agilizar las peticiones y el papeleo, porque habrá una gran competencia.

Es una cuestión vital. La actividad económica corre hoy por los cables de la banda ancha y se ha consolidado el vínculo entre sociedad conectada y riqueza económica. Por supuesto está la necesidad de superar el aislamiento y la despoblación, pero además se abren grandes posibilidades para la agricultura de precisión, con tecnologías clave como monitoreo de campo, administración de datos y automatización en maquinaria que permiten producir más con menos, utilizando herramientas conectadas basadas en satélites, GPS, drones y sensores y permitiendo reducir el uso de agua, pesticidas, fertilizantes, y costes financieros en términos de salud e impacto ambiental. No, no es ciencia ficción. Solo depende de que sepamos aprovechar las ayudas que se ponen a nuestro alcance.