14 julio 2020
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Blues de la tercera edad

30 jun 2020 / 03:00 H.

    Aunque ustedes no lo sepan, ya que como todos los viejos está desterrado de las radiofórmulas comerciales, acaba de editar nuevo single, después de doce años sin publicar temas inéditos, Miguel Ríos.

    La canción, de lo mejor que ha editado en toda su carrera, también es pertinente. Se titula “El blues de la tercera edad” y narra efectivamente lo difícil que se lo ponemos a nuestros mayores para sobrevivir sintiéndose acompañados y útiles en una sociedad como la que hemos creado, donde se acepta con naturalidad un hecho tan terrible y obsceno como el de que “a los viejos se les aparta después de habernos servido bien” que decía aquella otra canción de Serrat, otro apestado musical en esas mismas radiofórmulas.

    ¿Se imaginan el escándalo que supondría que este tipo de emisoras musicales, las más escuchadas en nuestro país y con audiencias millonarias como Los 40 Principales o Cadena Dial, decidieran de pronto no programar más a Pablo Alborán por haberse declarado homosexual? ¿o a Pastora Soler por ser mujer? ¿o a Vanesa Martín por tener ambos “defectos”? ¿O que vetasen a Ketama por ser gitanos, o a Carlos Jean por ser negro, o a Ricky Martin por extranjero?

    Y si eso no lo aceptaríamos y nos mataría de vergüenza me pregunto por qué aceptamos con tanta naturalidad que se aparte a los grupos y artistas por viejos, como se viene haciendo sistemáticamente en este tipo de emisoras en España desde hace tiempo. ¿Por qué somos tan permisivos con este tipo de intolerable discriminación cuando en tantísimos campos como sucede en el de la música, que es un continuo aprendizaje, además están entregando sus mejores trabajos? ¿Qué tiene de malo que Miguel Ríos o Serrat, Juan Perro o Ariel Rot, Raphael o Luz Casal, Burning o María Jiménez cumplan años? ¿Qué hace inadecuada y aborrecible la música de los grupos y artistas veteranos? ¿Por qué consentimos ese trato discriminatorio hacia artistas que nos han hecho tan felices con sus canciones y que podrían seguir haciéndolo a nuevas generaciones si les dieran la oportunidad de que conociesen sus nuevos trabajos en vez de considerarlos carne amortizada, auténticos muertos en vida?

    Y lo que consentimos en el mundo de la música, extendámoslo a todo lo demás.