22 septiembre 2019
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Baldosas descontaminantes

10 sep 2019 / 03:00 H.
Juan Mari Montes
Cuaderno de dudas

Andamos tan entretenidos con ver cómo se lo monta Pedro Sánchez para hacer creer a la opinión pública que su deseo no es convocar elecciones, tan entretenidos con que nos pille bien confesados la carne mechada, la tortilla de patatas o la traicionera lata de atún y tan entretenidos con los fuegos artificiales, el rock and roll y todo la feria, que mucho me temo que no estamos dándole la importancia que tiene al reciente anuncio por parte de nuestro Ayuntamiento de la instalación de esas baldosas tan flipantes que nos van a colocar en la Plaza de Barcelona.

Y eso que nos lo han advertido bien tanto a los de ciencias como a los de letras: las baldosas descontaminantes van a transformar las partículas de óxido de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles emitidos en la combustión en simples nitratos inofensivos y sales inertes.

Desde hace tiempo se venía masticando por el barrio el descontento generalizado y la gente en los bares lo repetía mucho en los intermedios del partido de la jornada. “¿Qué tal estás?” preguntaba alguien y enseguida el paisano de turno le respondía: “Pues la verdad, podría estar mejor, pero el óxido de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles en combustión que te asaltan al cruzar por la Plaza Barcelona me están destrozando los pulmones, la verdad”.

Es decir, quien más quien menos ya se está haciendo a la idea de lo que será cruzar por la plaza respirando simplemente nitratos inofensivos y esas sales inertes que expulsen las baldosas llenándonos las pituitarias de aire puro y felicidad. Será como plantar 500 árboles de hoja caduca, o suprimir la contaminación producida por 150 vehículos de gasolina o eliminar 10 veces más que una superficie foliar de 5.600 metros cuadrados, ha asegurado la empresa adjudicataria.

De modo que comprendan la emoción que nos embarga a todos los vecinos del barrio, al convertirnos de la noche a la mañana en los seres más purificados de Salamanca. Imagínense después de tan olvidados como hemos estado siempre por este barrio, lo que supondrá acercarnos tras pisar estas milagrosas baldosas al centro y presumir de que, mejorando lo presente, nuestros nitratos y nuestras sales inertes nos convierten en los hombres y mujeres más limpios y desinfectados de la city.