27 septiembre 2020
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Asalta fincas contra “terratenientes”

15 feb 2020 / 03:00 H.

A Pablo Iglesias no le gustan las organizaciones agrarias porque desde su casoplón de Galapagar las mira y ve “terratenientes”. Quién le iba a decir a Aurelio Pérez, agobiado para compaginar sindicalismo con sus vacas lecheras, que entraba en el lote de “carcas” que señalaba Pepe UGT “mariscadas”. Y a Juan Luis Delgado y a Guillermo González...

Pero es que a Iglesias quien le gusta es el “asalta fincas”, su sindicalista de cabecera desde tiempos inmemorables. Diego Cañamero es su ideal y así lo ha dicho en numerosas ocasiones, de ahí que formara parte de la lista de Podemos, igual que Andrés Bódalo, el otro elemento del Sindicato Andaluz de Trabajo -SAT-.

Cañamero saltó a la fama por su gusto por ocupar fincas, como la El Garrotal y Las Turquillas -por las que fue condenado- y también por asaltos a dos supermercados junto al alcalde de Marinaleda, además de por declarar una acción sindical en una gran superficie en la que sus sindicalistas fueron tan cutres que aprovecharon para llevarse material escolar. Él, insumiso judicial, es el principal defensor de Bódalo, el violento que fue condenado por hartarse de dar patadas y puñetazos a un concejal socialista. Iglesias, por supuesto, le defendía.

Pues bien, Iglesias se llevó a la reunión sobre la concertación social en el sector agrario a su amigo Cañamero -sí, aquel que decía en la tele “pograma”- y ha dado plantón a las organizaciones agrarias, cuyos representantes, hombres de campo y no terratenientes, que viajaban desde Andalucía y Extremadura, ya se encontraban en Madrid. Pablo Iglesias confirmó su asistencia e inmediatamente después canceló la de las organizaciones agrarias, ninguneándolas.

(Por cierto, pero ese es otro tema, flaco favor el que de nuevo ha hecho a las mujeres restándole autoridad a la ministra de Trabajo, otra candidata a mujer florero de Podemos).

El caso es que Iglesias sentó a su mesa a un sindicalista violento que defiende, como él, que el jornalero cobre sin trabajar y a quien le chirría la presencia de los agricultores que exigen precios dignos, no subsidios, y que el PER se modifique pero para favorecer que aquel que cumpla las peonadas para cobrar pueda seguir a jornal sin que cada vez que trabaje se le descuente. Las organizaciones agrarias no le caen bien porque defienden que las ideas de Cañamero dejan al campo sin trabajadores porque irán al subsidio o a cobrar en ‘negro’.

El numerito de ayer, humillante muestra de desprecio hacia el campo, responde a este circo de distracción para intentar frenar las protestas, esta vez con un divide y vencerás: Iglesias, ante el fracaso de Planas -que primero cargó sin éxito contra los supermercados, luego fracasó al señalar a las cooperativas y ahora se ha enredado con la Ley de la Cadena Alimentaria- ha decidido “sobornar” a jornaleros para restar fuerza a las protestas. El Gobierno de Sánchez está asustado y no sabe qué hacer ante agricultores que colapsan con sus tractores las autovías, las calles de Valencia y que, además, van a seguir con sus protestas.

Ahora mismo a los de Sánchez solo le preocupan dos temas: Venezuela y el enorme apoyo social que han encontrado los agricultores y ganaderos en la calle, con reivindicaciones que no van dirigidas a reclamar la subvención o a reivindicar el asalto de fincas o supermercados sino a vivir con dignidad de los productos de calidad con los que abastecen a la sociedad. Por eso ahora son tiempos de venganza contra ASAJA, UPA y COAG y, en general, contra los agricultores y ganaderos, responsables del quebradero de cabeza del Gobierno. El mundo al revés porque los que sufren insomnio son ellos, agricultores y ganaderos que ayer se acostaron con la propuesta de fuerte recorte de las ayudas agrarias. Y hablan de “terratenientes”... Hasta a Cañamero le tiene que dar vergüenza.

Pero todo puede ir a peor, basta con imaginarse a Pablo Iglesias con el “asalta fincas” negociando la PAC en Bruselas y a Pedro Sánchez, como ayer, aplaudiendo desde la barrera.