16 agosto 2022
  • Hola

¡Al tajo!

30 mar 2022 / 03:00 H.

    VOX ya mostró una bisoña falta de responsabilidad institucional cuando se presentó en las negociaciones exigiendo cargos, en lugar de plantear la racional y madura búsqueda de puntos en común de su programa con el de los populares. Ahora se retrata de nuevo con resultado muy poco favorecedor, retrasando el inicio de la legislatura por motivos tácticos y haciendo gala de la misma alergia a remangarse y ponerse a trabajar que otros lamentables ejemplos del patrio catálogo. En Castilla y León no podemos perder ni un solo día más en perseguir intereses partidistas, lo que necesitamos es un gobierno solvente que empiece a funcionar desde el minuto cero. Cien días después de las elecciones no sabemos aún si la gallardía viene a enfrentarse realmente con los problemas o solo se atreve a enfrentarse con Mañueco. Tenemos al sector primario sin oxígeno, los lineales vacíos en el supermercado, el transporte en pie de guerra, los fondos Next Generation empantanados en la burocracia y Vox sigue mareando la perdiz, entretenido en rebañar el plato del pastel gubernamental en lugar de empezar a meter horas en la lucha contra la inflación y el restablecimiento de las vías de suministro. La dirección del partido parece ignorar que lo que está en juego no es cuál de los socios de gobierno manda más, sino si Vox es o no un partido apto para las responsabilidades gubernamentales, algo que está por demostrar. Lo que se dirime por vía de urgencia es si este gobierno es capaz o no de coger por los cuernos la enésima crisis. Los castellanoleoneses necesitan estabilidad, no apuestas en Valladolid a ver quién la tiene más larga. Llega un momento en la vida política, la mayoría de edad que concede la presencia institucional, que exige de los partidos respuestas serias y defendibles, no basadas en los beneficios propios sino en los intereses de los ciudadanos. De poco nos sirven los políticos que sacaron sobresaliente en la asignatura de Historia de España pero no logran identificar la batalla nacional que estamos librando ahora mismo, en la que el enemigo no es precisamente su socio de gobierno, sino el monstruo de múltiples cabezas entre las que destacan la deuda, los impuestos, la despoblación, la digitalización, el paro juvenil y un sector servicios para el arrastre, tras recibir banderilla tras banderilla en el humilladero de la pandemia y después la puntilla de los precios desatados. El gobierno de Madrid atraviesa su peor momento, Europa da por aplazada la recuperación, sufrimos una guerra a las puertas de la frontera Shengen... y ¡a Vox la siguen peinando! ¿Pero a qué esperamos para ponernos al tajo?

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