26 mayo 2022
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A Mañueco se le pone de cara

21 ene 2022 / 03:00 H.

    SE está convirtiendo en norma habitual que los partidos políticos se peguen tiros en el pie y que en lugar de rectificar prefieran huir hacia adelante dando alas al adversario. El PP lo ha hecho en numerosas ocasiones, especialmente en esta última etapa. A los populares esto les ocurre a nivel provincial, regional y nacional y en gran medida se debe a que han creado un sistema de primarias para la elección de sus líderes para el que no están preparados. Cada partido se organiza como quiere y la mal llamada democracia interna en casos como el del Partido Popular lo único que consigue es dejar muchos damnificados y algún decapitado.

    En la actualidad los de la gaviota intentar curar con mercromina la grave herida abierta entre Ayuso y Casado. En Castilla y León este proceso de blanqueamiento intentaron aplicarlo cuando Mañueco se impuso a Silván y es precisamente ahora el actual presidente de la Junta el mayor beneficiado de las guerras internas de los oponentes. El salmantino, que suele tomarse su tiempo para tomar decisiones, ha sacado partido de esa táctica del “marianismo” de dejar pasar las cosas hasta encontrar el momento oportuno dar el zarpazo definitivo. Francisco Igea será pronto historia política en gran medida por no haber sabido unir a los suyos. Un líder que es incapaz de poner orden en el grupo parlamentario que le sostiene en el poder parte en clara desventaja con respecto a los demás cuando llegan los siguientes comicios. Ahí están todas las encuestas. Solo hay que echar una charla con cargos de Ciudadanos en distintas instituciones para percibir que políticamente Francisco Igea es tan valiente como soberbio. La desesperación le ha llevado al doctor a desvelar conversaciones privadas con políticos del PP pasándose por el arco del triunfo precisamente eso, la privacidad. Igea, dolido, parece haber tirado de esa frase fruto del desengaño que puede parecer soez pero que es ya un clásico de la clase política: “para lo que me queda en el convento me cago dentro”. Ahora reclama más debates electorales, ahí es un genio. Cuando baja al barro no hay nadie como él. Tiene su manduca asegurada, mentalmente no hay nadie tan ágil como él y carece de pudor para sacar a la luz secretos de alcoba. Un cóctel molotov.

    Otro tiro en el pie, este electoralmente mucho más importante, se lo ha dado el PSOE, que no ha sabido gestionar la polémica en torno a la entrevista en la prensa británica del ministro de Consumo, Alberto Garzón. Sin entrar a valorar esas palabras, algo que ya han hecho numerosos compañeros en esta tribuna, sí que se puede decir que este revuelo ha sido el trankimazin que necesitaba Fernández Mañueco. Flaco favor le ha hecho Moncloa a Tudanca.... En una comunidad eminentemente agrícola y ganadera como Castilla y León no parar de inmediato la bola de nieve es un error mayúsculo que mucho me temo que será también la tumba política del burgalés, al que tampoco le ha servido la bola extra que le dio Ferraz tras la pifia de la moción de censura.

    Pero Mañueco también estuvo a punto de darse un tiro en el pie. Titubeó en el momento de convocar elecciones, sus argumentos resultaron poco creíbles y se empecinó en imitar a Díaz Ayuso, sin darse cuenta de que en política un imitador acaba convirtiéndose en un guiñol. Supo frenar a tiempo aquel mantra de “sanchismo o futuro” que se repetía hasta la saciedad y ahora hace lo que siempre ha hecho el PP, vender proyectos políticos serios y tranquilizar a la sociedad sin tocarle el bolsillo más de la cuenta. Ahora sí está en la pole, y si vuelve a ser un político natural, sin forzar más de la cuenta, la mayoría absoluta que podría parecer un sueño inalcanzable hace apenas dos meses puede convertirse en realidad en apenas 20 días. Así se las ponían a Felipe II.

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