Golpe al golpe

13.02.2019 | 04:45
Golpe al golpe

Empezamos la semana con el juicio a los líderes del 'procés', con dieciocho de ellos (los no huidos) sentados en el banquillo ante el Tribunal Supremo que los juzgará, acusados de todos los cargos que conlleva el intento del golpe de Estado en Cataluña, golpe que se mantiene activo, aunque al ralentí, a la espera de una ocasión favorable, en connivencia con el Gobierno de España que preside el okupa de La Moncloa. El juicio empezó ayer con show independentista a las puertas del Supremo. Por lo que le queda por delante, que es todo, entretenidos vamos a estar una temporada larga, la del tiempo que dure el juicio que se estima en tres meses más el del trámite de la sentencia, que se conocerá no se sabe cuándo, pero después del 26 de mayo. Con este juicio se inicia otro episodio que viene a sumar más de lo mismo. Mucho se juega España, tanto que de lo que salga de él dependerá su estabilidad como nación. Una vez más España en la cuerda floja, ha sido nuestro destino desde siempre, lo es y no sería lo peor que lo siguiera siendo, porque ello significaría continuar existiendo.
Esto sin contar lo que hemos dejado atrás y atrás por ello vuelvo para hilvanarlo todo, porque en esto nadie ha dado puntada sin hilo. Lo pasado es, por un lado, el frenazo, pero sin marcha atrás, de Sánchez ante lo que mantiene como "oferta de diálogo" con los separatistas catalanes tras percatarse de la felonía cometida, no por la felonía en sí, ya que capaz es de repetirla si se le presenta la oportunidad, sino por la reacción contra esa felonía, con unas elecciones a la vuelta de la esquina y por la que (vía urnas) puede caerle encima. Ha visto las orejas a este lobo incontrolado que no se esperaba, que pasó por allí en el momento oportuno, y se ha escondido. No es que se haya echado atrás, sólo hacia un lado, que es distinto, con la idea de hacer tiempo a que pase el temporal y vuelva la calma para retomar el impulso y ponerse a rumbo. Ha apostado tanto y ha ido tan lejos, que no puede abandonar la jugada. Por el otro, la manifestación del domingo como reacción, que tampoco se la esperaba. Nunca pudo imaginar Sánchez su enorme capacidad de concentración, aunque originada por repulsa a una política que refleja la calidad humana y la catadura moral del personaje que centró el motivo de la protesta.
Y cito a Unamuno, hombre inagotable, esta vez en su faceta periodística como articulista del periódico bonaerense "La Nación", donde en uno de sus escritos firmado en 1906, siendo ya rector de nuestra Universidad, dice: "Nunca ha estado la política española tan revuelta y enmarañada como al presente se nos muestra, pocas veces tan agitado el espíritu público, y es porque se plantea al cabo la cuestión de las cuestiones, la cuestión batalladora, la vital para España, la cuestión religiosa".
Tanto entonces, como ahora y como siempre, porque en estas circunstancias actuales ¿hay algo más sagrado para los independentistas que su causa, hasta el punto de convertirla en religión? Pues ahí la tenemos, con su pontífice y su curia, sus santones, inquisidores, mártires, misioneros, predicadores, catequistas, devotos, herejes..., sus dogmas y preceptos, más todas las perversidades añadidas que a la calaña fanática y mangoneadora del asunto se le ocurre para mantener vivo y alto el espíritu, haciendo de la cuestión independentista una cuestión religiosa pura y dura con todas sus consecuencias, que son noticias de actualidad. Una de ellas se vivió el domingo en la plaza madrileña de Colón y sus aledaños, donde muchísimos miles de españoles se dieron cita por la unidad de España puesta en juego por Sánchez, empeñado en salvar el pellejo a costa de hacerla pedazos. ¿Multitudinaria? Según para quiénes echasen las cuentas lo fue o no. Para mí sí. Yo no estuve en Colón, por tanto no me contaron, sin embargo estaba con ellos y no era el único, porque como yo hubo en España millones, cosa que no ocurre en el bando separatista, donde todos acuden a la llamada, no pocos sin ninguna fe pero con el miedo en el cuerpo a la excomunión, más aún, a su penitencia. Lo fuese o no, desde ahora un aire nuevo ha comenzado a respirarse en el ambiente, que podría ser el principio del fin de la razón de un hartazgo, algo así como un golpe al golpe, de efecto dudoso pero esperanzador.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente
 
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies | Política de privacidad