Las fieras

12.02.2019 | 04:45
Las fieras

C ONTABA Pablo Casado en una entrevista concedida el pasado mes de julio a Bieito Rubido para el ABC que aunque le gustaba mucho Coldplay, lo que realmente escuchaba, cuando estaba en campaña electoral, era música clásica. "Me ayuda a relajarme", aseguraba.
A juzgar por lo poco relajado que se le ve este invierno, alguien parece haber asaltado la discoteca del líder del PP, llevándose su colección de música clásica y dejando en ella algo mucho más cañero, sospecho que trance, heavy metal, o rap, música indómita y agreste que altera el ánimo y despierta a las fieras. Sus últimas comparecencias en público, plagadas de insultos y descalificaciones, principalmente dirigidas a Sánchez, nos retratan mucho más que a aquel galante caballero católico, liberal y conservador con que se presentó en sociedad, a un paciente excitadísimo e histérico aquejado de un preocupante cuadro de nerviosismo. Como si le hubieras suprimido prematuramente la medicación.
A alguno pudiera parecerle intranscendente que recupere lo antes posible los discos que solían relajarle, pero es primordial. Hay estudios que hablan de lo determinante que puede llegar a ser la música que consumimos a la hora de forjar los rasgos principales de nuestra personalidad. El más conocido, el del profesor Adrian North, de la Universidad Heriot-Watt de Escocia, que llegó a realizar una macroencuesta a cerca de cuarenta mil personas, en las que tras analizar la música que escuchaban, determinaba que los oyentes de música clásica, en contraposición a otros estilos, se distinguían por ser, además de gente creativa, tolerante, abierta de mente y sólida emocionalmente. Justo lo que no parece hoy Casado.
Todos tenemos en mente la imagen de Rajoy bailando lo de Raphael en aquella fiesta privada en Murcia, a Pablo Iglesias cantando "Cuervo ingenuo" de Krahe en la Galileo y a Pedro Sánchez fletando el avión presidencial para escaparse con su chica a ver el concierto de The Killer, en Benicassim. Dejando aparte lo de Rajoy, caso perdido, lo de los otros dos son anomalías de las que deberíamos ocuparnos en cuanto dispongamos de un poco de tiempo. Lo urgente ahora es arreglar lo de Casado. Yo, en principio, esta semana, le he puesto en dirección a Génova unas suites para chelo de J.S. Bach, en la interpretación del gran maestro James Starker.

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