"La Inmaculada Concepción"

08.12.2018 | 04:45
María Eugenia Bueno Pastor

Salamanca esta preciosa para disfrutar de ella con sus luces navideñas y las sombras milenarias del casco antiguo, que se diluyen entre la niebla de su Tormes. No cabe duda de que cualquiera que nos visite estos días, se llevará de su estancia un inolvidable recuerdo.
Hoy está a la espera de un nuevo alcalde, que lo será a partir del miércoles que viene y que guiará su destino hasta mayo, cuando se elegirá el sucesor en el Consistorio tras las elecciones municipales. Mientras tanto la fiesta de la Inmaculada Concepción, unida a la conmemoración de la Constitución Española nos regala más que un puente, yo diría un acueducto. Salamanca está llena.
De la fiesta dedicada a conmemorar la Constitución se ha dicho todo, creo que no ha quedado alguien que nos hable del cómo, el cuándo y el por qué de tal efeméride, de su pasado y de su futuro, amén de las ganas de algunos por "meterle mano" tarde o temprano.
Pero prácticamente nadie dice, escribe o habla del sentido trascendental que tiene para los católicos la fiesta más grande de la Virgen, su Inmaculada Concepción. Una inmensa mayoría desconoce el origen histórico de esta fiesta grande y de por qué lo hacemos justamente el día 8 de diciembre. Para quienes no lo sepan, cuando en la madrugada del 7 al 8 de diciembre de 1585 en Empel, Países Bajos, España combatía contra las posturas de Lutero (inicio del protestantismo), nuestros valientes Tercios luchaban para defender la "virginidad perpetua de María Santísima". La situación de los españoles, rodeados de holandeses e ingleses, era tan extrema que la rendición parecía la única salida. Asediados y rodeados de las aguas, subieron al monte Empel donde se refugiaron y cavaron trincheras para su última defensa, teniendo por seguro que antes que rendirse, morirían por España y su Fe. Un soldado español, cavando una trinchera, encontró una tabla flamenca de la imagen de la Inmaculada Concepción, enterrada por alguien que quiso resguardarla de la destrucción que los protestantes habían hecho de todas las imágenes de la Virgen. Los soldados españoles lo consideraron un signo divino y se encomendaron a Ella, produciéndose el milagro de helar las aguas por las que estaban rodeados la noche del 7 al 8 de diciembre. En la mañana de día 8 los soldados marcharon sobre el hielo y obtuvieron una victoria completa, tanto es así que el almirante Hollak, jefe de las tropas enemigas, llegó a decir: "Tal parece que Dios es español al obrar contra mí tan gran milagro". Desde entonces, la Inmaculada Concepción se convirtió en la patrona de los Tercios Españoles y más tarde de la Infantería Española. Por eso es fiesta en España.
Este ojo que observa, insta a ser justos en nuestras alabanzas y conocedores de nuestro pasado, para entender por qué conmemoramos unos días sí y otros no. Somos un país que tiene mucha Historia y debemos ser conocedores de toda ella. Mi máxima es que, sólo conociendo nuestra Historia, seremos dueños de nuestro destino.
Felicidades a todas las Inmaculadas.

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