La cuarentona

08.12.2018 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias

Otra vez de puente, ahora toca el de la Constitución. Para muchos españoles es lo mejor que tiene, lo más atractivo, solo se acuerdan de ella este día y la celebran poniendo tierra por medio. Salamanca está de nuevo hasta arriba. Mucho madrileño. Pues bienvenidos sean una vez más y feliz puente de cumpleaños.
Pasa el tiempo por las personas, por las cosas..., también por la Constitución, que acaba de cumplir los cuarenta y, pese al mal trato recibido durante estos años, ahí sigue, sufriente, pero aguantando el tipo. Ha entrado en esa etapa de la vida que para los humanos supone la madurez, en la que lejos todavía de la vejez, es decir, sin dejar aún de ser joven, ya no lo es tanto, los achaques propios de la edad comienzan a notarse, aparecen los primeros síntomas y mantenerse en forma exige un mayor esfuerzo y una mayor entrega.
La Constitución ya es cuarentona con todas sus consecuencias, buenas, malas, regulares... y tiene que cuidarse. ¿Cómo? Haciéndose respetar. Pero no veo ánimos, ni predisposición ni ganas entre quienes están obligados a que la respeten cumpliéndola y haciéndola cumplir con todas las de la Ley. Sin embargo se apuntan a la fiesta de cumpleaños y lo celebran.
Para Pablo Iglesias, que la bandera de España es un "trapo" y el himno nacional una "cutre pachanga fachosa", la Constitución es un "papelito". Así se refirió a ella años atrás durante un encuentro informal en una herriko taberna o antro parecido con colegas de la cuerda bildutarra mientras hablaban de sus cosas, de las que coinciden más que discrepan. Cierto es que fuera de aquel contexto (que yo sepa) no lo ha vuelto a repetir. Pero dicho quedó y ahí sigue sin que ni él ni nadie lo haya desdicho.
Para Zeta Pe, la Constitución de un "concepto discutido y discutible", que para él eso era y continúa siendo España, no es ni un "papelito". Es nada. Dirán que este personaje es ya del pasado y efectivamente lo es, pero ni entonces estaba solo ni lo está ahora, además, la política que él inició y consolidó sigue vigente por obra y gracia de Rajoy y de Sánchez.
Hace muy pocos días la ministra de Justicia, Dolores Delgado, durante un desayuno informativo dijo que "tanto el PDECat, como Bildu y Erc son partidos políticos que han aceptado la Constitución en su forma de ser, mientras que Vox la rechaza en parte". Me cuesta creer que la ministra se creyera sus palabras, porque si así fuese, ¿qué valor tendría para ella la Constitución que no fuera el mismo que para los golpistas del PDECat y Erc (con sus líderes prófugos o en la cárcel) y los filoetarras de Bildu? que es tanto como decir ninguno, el mismo que puedan tener para mí, por ejemplo, las de Venezuela, Kazajistán, Zimbabwe o Papúa Nueva Guinea, si la tienen, constituciones que no van conmigo al ser de otros países con los que nada tengo que ver, no del mío. Pues igual ellos con la de España.
Y por si fuese poco, Íñigo Urkullu, otro Quimtorra de la vida, tal para cual porque van a lo mismo, se alía con Bildu para atacar la Constitución (a la que les deben ser lehendakari y president) al denunciar la "base antidemocrática", por ello inconstitucional, de la unidad de España, algo que se remonta a los los Reyes Católicos, ignorando cinco siglos de historia.
Cierto es que la Constitución nos ha proporcionado cuarenta años de convivencia en libertad, pero también es cierto que durante muchos años, la caterva de siempre, cada vez más dueña de esa libertad, ha venido poco a poco acabando con la convivencia, que es también una manera, otra más, de acabar con España. No hay más que leer lo que han dicho de la Constitución los más sonados líderes de la patulea separatista: Para Puigdemont es una "herramienta represiva", para Quimtorra una "prisión", para Rufián, quienes celebraron su cumpleaños, unos "cínicos y carceleros". Urkullu, vino a decir lo mismo pero sin decirlo, y repitió aunque de otra forma lo que Arzalluz (que no la votó) dijo de ella hace cuarenta años: que era "ambigua". Cada consideración de esta gente es una embestida, suficientes para llegar a la conclusión de que gracias a esta Constitución que tanto aborrecen están laminando a golpes de esa libertad que les garantiza la convivencia.
Pues mientras la cuarentona aguante€, yo, con ella.

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