Herencia municipal

07.12.2018 | 04:45
Herencia municipal

El sentido común dice que la marcha de Alfonso Fernández Mañueco abre un tiempo de campaña. Lo mismo que dice que Carlos García Carbayo debería sustituirle hasta las elecciones, pero ya no me atrevo a vaticinar si será o no candidato a las próximas. El mismo sentido nos advierte de que los socialistas van a apretar al fondo su oposición animados por el momento y la proximidad de las elecciones. En Ciudadanos, cuyo portavoz, Alejandro González, se ha mostrado agraviado por las formas como ha anunciado Fernández Mañueco su marcha, verán este tiempo como una ocasión para marcar diferencias y dejar en evidencia la minoría del PP, apenas vislumbrada durante la legislatura. Y Ganemos, naturalmente, seguirá como hasta ahora, pero con una preocupación: que los preparativos electorales nos les dejen sin fuerzas y divididos. Se marcha Fernández Mañueco sin un debate sobre el estado de la ciudad, como le reclamaba incesantemente el socialista José Luis Mateos, que hubiera estado bien como colofón a la legislatura; pero no tenía el alcalde necesidad de exponerse a ningún desgaste. Nos espera, pues, un tiempo muy interesante y vaticino que hiperactivo, que se va a mezclar con la agitación nacional, que en buena medida se explica en clave electoral.
Al margen de lo que diga la oposición, creo que Fernández Mañueco no ha sido un mal alcalde y se va cuando tendrían que irse todos los cargos políticos, con dos legislaturas. Y creo que deja en el Ayuntamiento algo digno de ser continuado: el esfuerzo municipal para crear empleo entre los jóvenes, reteniendo y atrayendo talento. Porque este es un problema profundo y de ciudad. Nuestros jóvenes estudian aquí, pero saben que tienen su futuro fuera, lo que nos condena a una despoblación y envejecimiento crónicos. Y como es un problema de ciudad y en esta se encuentran nuestras universidades, en necesario la complicidad de estas, como lo es de empresarios o sindicatos. En esto o se va todos a una o fracasa. Y Fernández Mañueco dio pasos importantes para paliar el problema, que es el problema de Salamanca y forma parte de la herencia del próximo alcalde y creo que de la corporación en pleno.
La noticia se ha producido cuando comenzábamos este puente de la Constitución-Inmaculada. Una Constitución que pide a gritos una reforma para seguir viva y una Inmaculada que tiene en Salamanca tres cuadros de referencia: el de la Capilla Universitaria, el de la Capilla del Desagravio en la Catedral Nueva y el de Ribera en la Purísima. El universitario, que representa la jura del dogma de la Inmaculada es obra de Francisco Cacciániga. Un dogma que se juró dos veces entre 1617 y 1618. Y un dogma con el que no todo el mundo comulgaba y de ahí ese cuadro acuchillado de la Inmaculada en la Capilla del Desagravio. Una agresión con nocturnidad y alevosía, en una calle cercana a San Martín, que levantó los ánimos y de la ciudad con procesiones, misas y procesiones, y cuya historia nos reveló Florencio Marcos en "Historias y Leyendas Salmantinas", Y el tercer cuadro no es otro que el de la maravillosa Inmaculada o Purísima de José Ribera, realizado en las mismas fechas que vieron la luz los anteriores y que está en la iglesia del convento de las Madres Agustinas, la Purísima. Tres cuadros para confeccionar con ellos una ruta este sábado si es usted de los que se ha quedado de guardia en Salamanca este puente e ir guardando fuerzas para lo que viene. Que es mucho.

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