El jamón de los chinos

05.12.2018 | 04:45
Miguel Cid Cebrián

Durante la campaña electoral de las recientes elecciones andaluzas, la dirigente de Adelante Andalucía insistía en los debates en que de lo que había que hablar era lo que le interesaba a la gente, las cosas de comer. Pues, a ello vamos. Recuerdo, con motivo de la reciente visita del presidente chino Xi Jinping, que siendo alcalde de Ciudad Rodrigo, en los años 90, cuando a instancias de mi amigo Tomás de la Quadra Salcedo, a la sazón ministro de Justicia, del que era asesor, acompañé en visita a mi ciudad a una embajada china encabezada por su ministro de Justicia, en viaje a Portugal desde Madrid. Después de recorrer y admirar Salamanca, llegamos a Miróbriga, comenzando por contemplar una tienta de vaquillas para posteriormente recalar en el Parador Nacional de Turismo.
A la hora de la cena, el director del Parador me preguntó si ofrecíamos a los comensales un aperitivo, lo que trasladé a los visitantes chinos a través de la intérprete. Estos a coro respondieron: "Jabugo". Era casi la única palabra que habían aprendido en español. Naturalmente, les dimos "Guijuelo", del que quedaron igualmente encantados. Ahora, se ha vuelto a hablar de incrementar la exportación de nuestro insuperable ibérico y sin duda así se hará. Pero, yo me pregunto: ¿tendremos jamón suficiente para cubrir la demanda de un país de 1.400 millones de personas, enamorado de nuestro manjar? Por supuesto, se me dirá que sólo los privilegiados lo comerán. Pero, vuelvo a preguntarme, ¿cuantos privilegiados lo demandarán? ¿El 10 %?, o sea, 140 millones, tres veces nuestra población nacional o, tirando por lo bajo, ¿el 1 %?, o sea, 14 millones, más que las siete ciudades más pobladas de España.
No lo sabemos, pero la gran incógnita china lo deja a uno perplejo. Y surge, ante su creciente y arrollador potencial económico la gran pregunta, ¿qué es China, un país comunista o capitalista? En teoría y políticamente, es, sin duda, una férrea dictadura comunista: con partido único y donde las libertades brillan por su ausencia, con una economía donde todo es propiedad del todopoderoso Estado y donde sus ciudadanos carecen de la iniciativa y propiedad privada que los distingue de nuestras sociedades, con raras excepciones como Corea del Norte, Cuba o Venezuela.
Sin embargo, los capitalistas chinos campan por doquier dueños de grandiosas fortunas que realizan numerosos negocios en el mundo capitalista. ¿De dónde sacan o han sacado sus cuantiosos capitales? Y yo me pregunto, ¿entrarán también no sólo en el mercado sino en la producción del jamón que tanto les gusta y veremos pronto a chinos explotando fincas de cochinos en una simbiosis que empieza por una aparente redundancia? Sin duda, no parece una hipótesis descabellada. Buenos días y buena suerte.

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