Estamos de puente

13.10.2018 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias

Estar de puente es un modo de vida que en España nos gastamos con más frecuencia que en ningún otro sitio. Si nos podemos permitir ese lujo, pues adelante con los puentes, tanto mejor cuanto más haya y más largos sean. Otra cosa es si no nos lo podemos permitir aunque nos lo permitamos, porque al final de cuentas los lujos se pagan caros y por lo general siempre a costa de quienes menos se los permiten.
Pues de puente estamos gracias a la Virgen del Pilar, que ayer fue su día, Patrona de la Hispanidad, de España y de la Guardia Civil, puente que nadie se lo pierde, nadie de entre quienes pueden permitírselo. Que les cunda y disfruten de él. Con este puente se acaban las grandes fiestas patronales, aún quedarán algunas de menos fuste repartidas por toda la geografía peninsular, porque ningún pueblo (y son muchos los que hay en España) se libra de su fiesta particular, pero no se acaban los puentes, algunos quedan por delante de mucha envergadura, porque el de la Constitución se las trae, más largo que unas vacaciones. Pero antes de éste nos espera el de Todos los Santos, para muchos el de Halloween, que es lo que impera sobre la tradición, al invadir el espacio por el que antes vagaba a sus anchas el espíritu del Tenorio.
Lo cierto es que, por lo que parece, dado que nadie se queja, los puentes compensan y el lujo deja rédito porque, si no, de qué. La fórmula secreta no se exporta, es patrimonio nacional y se guarda celosamente para las ocasiones, se aplica, y a vivir, que el tiempo pasa a una velocidad que espanta y no hay que perder ni un segundo, porque lo que se pierde no se recupera y eso no es negocio.
A cuento del puente, en Salamanca estamos que no cabemos. Para andar por la zona monumental hay que guardar cola y aunque el otoño ya se deja sentir no impide el llenazo, ayer, hoy, mañana no tanto, porque en la medida que se vaya produciendo la retirada, pensando en el lunes, se irá todo vaciando y volviendo a la normalidad. Hasta entonces a disfrutar del puente que ofrece la oportunidad de romper con la tediosa rutina de lo cotidiano que entre todos nos dan el día, uno y otro€ Mientras el tiempo acompañe, aunque los pronósticos meteorológicos amenazan un poco y si aciertan nos espera agua, pero no mucha.
Da igual que caigan chuzos de punta, el puente del Pilar, como cualquier otro puente, tiene su apaño, así que, aun cuando el tiempo no acompañe, acompaña todo lo demás y solo por eso los puentes son un gran invento digno de la marca España que permiten una forma de vivir relajada y placentera, aunque siempre haya a quienes les toque trabajar a costa del descanso ajeno. Y que no falten ni el descanso ajeno ni el trabajo propio.
Lo dicho, los puentes son un negocio que no consiste solo en ganar dinero, también en poderlo gastar, porque si no lo fuese ¿habría alguien que se apuntase a ellos? Sin embargo quien puede se apunta. Por eso está Salamanca como está, llena que no se cabe. Turistas por todas partes, de Madrid más que de ningún otro lugar. Se nota que está ahí al lado cuando se da la ocasión y cada puente es una ocasión que se da. Lo he dicho muchas veces y lo vuelvo a decir, Madrid es nuestro mejor filón, tanto mejor cuanto más cerca, y ahora lo tenemos más que nunca. Costó años conseguirlo, pero la autovía y el Alvia hicieron el milagro que ahora nos soluciona la vida.
Para disfrutar de un puente, sobre todo si el tiempo acompaña poco o no se está para gastos por la razón que sea, no hay por qué salir de casa. Un libro soluciona mucho, eso sí, hay que acertar con él porque no vale cualquiera. Un libro que relaje, entretenga y saque de las preocupaciones cotidianas. Tiempo atrás dí con uno y ahora busco refugio en él. No tiene desperdicio. Ignoro en qué estado de ánimo estaba el autor cuando lo escribió, pero de inspiración anduvo sublime. Según se lee no se sabe si su autor lo escribió en broma o en serio, porque cuando bromea va en serio y cuando va en serio bromea o eso parece. Habla de la Cataluña fascistoide, que era como la de ahora, pero bajo otras banderas al viento, metida en esa tan suya y eterna metomorfosis, sin principio ni fin a la vista, tan obscena y bochornosa como siempre. Eran otros tiempos, pero tan parecidos a los actuales que son la pera limonera. Para pasar un puente sin sobresaltos, lo mejor. Se titula "Catalanes todos" y lo escribió Pérez Andújar. Si quiere leer sobre Cataluña sin que se le revuelva el hígado lo puede hacer. Es..., no sé, sí, un esperpento muy divertido.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente
 
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies | Política de privacidad