Algo más que un despiste

13.10.2018 | 04:45
Alberto Estella

A mi chismito para todo ha llegado no sé cuántas veces el vídeo del Palacio Real: un joven de protocolo tirando, atenta pero resueltamente, de Pedro Sánchez y su esposa, que pretendían quedarse junto a los Reyes para saludar a los invitados. El hecho es calificado de muy diversas formas por los distintos medios de comunicación: error, despiste, patinazo, lapsus, anécdota, afán de protagonismo, espantoso ridículo€ Uno, progre hasta la náusea, sencillamente lo silencia. Varios remitentes me dicen que han sentido vergüenza ajena. Yo también.
Para entender el hecho hay que conocer al audaz Pedro Sánchez, que con 84 escaños va de perdonavidas, es capaz de doctorarse con un tocho de mierda aparentemente académica y negocia con separatistas y terroristas con tal de que sus posaderas pervivan en Moncloa. No nos olvidemos que Sánchez conoce sobradamente la ceremonia, porque no es la primera, sino ¡la cuarta vez! que va al Palacio el 12 de Octubre, al mal llamado besamanos (nadie besa la mano del Rey y solo algunos educados aproximan su boca —no besan, pobre Leticia 1.500 chupetones— a la mano de la Reina). Es decir, que por altanero que sea, que lo es, Sánchez sabe que quienes reciben y saludan a los invitados en el Palacio Real son sus Majestades y nadie más. De suerte que arrimarse a los protagonistas y pretender saludar protocolariamente a todo quisque, fue algo más que un simple e inocente despiste, estaba fuera de lugar —nunca mejor dicho—, era inoportuno, improcedente. Cuando menos mear fuera del tiesto (que en Castilla, junto a la maceta, es también orinal, bacinilla o perico).
Los Reyes dieron ayer una lección de estar en el sitio apropiado, en el momento oportuno: por la mañana presidiendo el homenaje a la bandera, la parada militar, y recibiendo a toda España (por tanto no a Torra, Urkullu, Uxue Barkos ni Pablo Iglesias, que apenas ocultan su odio a nuestra patria); y a la tarde, con los mallorquines, víctimas de una riada bíblica. En esa desgracia ha habido otro español que ha estado también en su sitio, con botas de goma y escoba, ayudando ejemplar, discretamente a sus vecinos: Rafa Nadal, cuyo gesto ha sido justamente elogiado, salvo por los atravesados de siempre. Estar en el lugar justo en el momento preciso no resulta fácil.
¿Comentamos la actualidad local? Ayer me pareció puntual, pertinente, el acto de recuerdo a Unamuno en el Paraninfo, porque un 12 de octubre fue el famoso incidente del Rector con Millán Astray, que aquel convirtió en gesto universal de valor e independencia y puso de relieve la enorme distancia que puede existir entre vencer y convencer. También ayer el club de fútbol Salamanca UDS fichó a un nuevo entrenador, pero el presidente, Carlos Martín, anchas espaldas, no está en su sitio, sino aguantando críticas no precisamente minoritarias, pintadas€ de que se vaya a casa. Aferrándose al sillón imita de algún modo al "okupa" de Moncloa. Por el contrario, esta semana nuestro paisano José Pinto —¡bravo, Pepe!—, estuvo hecho un tío en el programa donde su equipo de "Los Lobos" batió todos los récords de permanencia en un concurso televisivo.
¿Y qué decir de los políticos en prostíbulos andaluces? Madariaga distinguía entre hombres públicos honrados (de cintura para arriba) y políticos honestos (de cintura para abajo). Yo pienso que muchos de ellos estuvieron en el lugar oportuno, frecuentaron el ambiente sórdido que les va. Un chistecillo de cuando antaño se supo que algunos políticos vascos visitaban las casas de lenocinio, explicaba que iban por si encontraban allí alguna parienta€ En fin, creo que quienes acuden están en su derecho y por tanto discrepo de que el PP andaluz haya lanzado la campaña electoral frente a las ruinas de lo que fue aquel club de alterne. Lo indignante es que pagaran las consumiciones y "servicios" con dinero de la Agencia Pública de Empleo.
Pedro Sánchez, al que llamaron okupa y abuchearon al llegar a la tribuna y al acabar el desfile, se pegó ayer una pasada de padre y muy señor mío, por un ansia de protagonismo desmesurada, de vergüenza ajena. Es decir, fueron aguas mayores, la cagó. Y sus hazañas fuera del tiesto son ya tantas, que si le dan tiempo puede superar la colección de orinales del mirobrigense José María del Arco, "Pesetos", única en el mundo, que se muestra en el Seminario de San Cayetano de Ciudad Rodrigo y Cela llamó "Maculateca" (el perico en latín se llamaba macula). Si le dejan las tres mil piezas es posible que, orinando y ciscando usualmente fuera, las vaya dejando limpitas. Me sumo a los abucheos: ¡Okupa! ¡Elecciones!

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