Bodas que fueron famosas

11.08.2018 | 04:45
José Antonio Bonilla

La publicación de la segunda parte de El Quijote deja sentadas varias cosas, entre ellas, que a la vista de una mesa abundante, rica y bien dispuesta, se suele aludir a las bodas de Camacho. Basilio el pobre se da una estocada, al borde de la muerte, pidió casarse con Quiteria, antes que lo hiciera con el rico Camacho. Una vez dadas las bendiciones del cura, el moribundo resucitó y los asistentes gritaron ¡Milagro, milagro! Y él respondió ¡Industria! Camacho debió dar gracias a Dios, "más por habérsela quitado; que por habérsela dado". Camacho comprendió que contra lo dispuesto por los cielos no sirve revelarse, sólo cabe resignación. Siempre ha habido bodas que tiran la casa por la ventana, unos pudiendo y otros arruinándose. El Pingajo, después de luchar en Cuba regresa a España, en 1898. En una apuesta con su compadre, le gana a la hija Fandanga, una adolescente. El Pingajo quiere hacer una boda por todo lo alto y para ello tiene que atracar el Casino. En plena celebración de la boda son detenidos y, más tarde, ajusticiados. La triste historia se la oí contar en el aula Unamuno a José María Rodríguez Méndez, por el año de 1965, hasta 1978 se estreno como obra teatral titulada "Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga". La boda más espectacular fue el tercer casamiento de Rita Hayworth, como Gilda, conmocionó a medio mundo, cuando se quitó los guantes largos. Se casó con el príncipe Alí khan, el día de la ceremonia la pesaron, según costumbre, en oro y joyas y se bañaron en una piscina llena de agua de colonia. Un empresario norteamericano negoció con aquella colonia.

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