Dudas sobre la juez del 'caso Casado'

09.08.2018 | 04:45
Julián Ballestero

Estuvo bien lo que hizo Pablo Casado hace diez años aceptando ese ´máster chollo´ de manos del impresentable Álvarez Conde? Pues no. ¿Merece una reprobación moral por ese comportamiento? Pues sí. ¿Cometió un delito, o dos, al admitir el máster de marras? Pues tengo serias dudas.
Y esas dudas no se refieren al perfil político (ya es una vergüenza tener que hablar de la adscripción política de quienes nos juzgan) de la juez del caso, una magistrada más bien de derechas, tanto que llegó a ser asesora del ministro de la rama casadista del PP Rafael Catalá. Su exposición razonada ante el Supremo está currada a más no poder. Incluso está escrita con cierto estilo, algo inaudito tratándose de una profesional de la Justicia. El texto confirma que Carmen Rodríguez-Medel no ha dejado ningún cabo suelto en la investigación y, a excepción del camarero del bar de la Universidad Rey Juan Carlos, ha entrevistado a todos los testigos habidos y por haber.
Sin embargo, cegada por un exceso de celo, o quizás paralizada por ese complejo típico de los conservadores temerosos de ser reconocidos como tales, se ha lanzado a la piscina, sin comprobar si había agua, al pedir una investigación sobre la base de unos indicios más que dudosos.
Lo primero que resalta al leer el escrito enviado al Supremo es que Rodríguez-Medel no ha tenido más remedio que considerar como perfectamente lícita la convalidación de 40 de los 60 créditos del máster aunque no haya sido una convalidación razonable, y también ha tenido que reconocer la legalidad académica de la aprobación con trabajos de las otras cuatro asignaturas por valor de otros 20 créditos. Aunque la magistrada insista en que solo cuatro alumnos fueron invitados a transitar por el camino fácil de las convalidaciones, no ve materia penal en las facilidades concedidas a los otros cuatro, entre ellos Casado.
Por eso, para llegar a la conclusión de que Casado ha cometido los delitos de cohecho pasivo impropio y prevaricación administrativa, la juez insiste en que el máster fue un regalo de Álvarez-Conde a un diputado nacional y presidente de Nuevas Generaciones, aunque no aclara en ningún momento a cambio de qué se produjo esa dádiva.
También se asegura en el documento remitido al Supremo que el actual presidente del PP se ha servido del máster y lo ha utilizado en su beneficio. En un ejercicio de funambulismo procesal, Rodríguez-Medel considera una prueba de ese provecho el hecho de que Casado incluyera el máster en su currículo en el Congreso´. A mí ese argumento me parece muy débil: no se ve el beneficio por ningún lado. El currículo del Congreso no es un documento con valor oficial, y de hecho lo han cambiado y lo cambian muchos de los diputados cada dos por tres.

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