Un epónimo de chichinabo

08.08.2018 | 04:45
Alberto Estella

Aunque sea su obsesión, Sánchez no va a pasar a la historia, salvo que sea víctima de un magnicidio, que por supuesto no le deseo. No pasará de famosillo político ocasional. Su nombre no ocupará ni una sola línea en los libros de historia, solo negritas en oscuras hemerotecas. Su última solemne gilipollez ha sido decir que, con él, España entra en una nueva època. Toma nísperos, Pepa, que se agusanan. Su declaración navega entre la soberbia y la idiocia. Aspirar a ser un epónimo es legítima ambición, lograrlo ya es harina de otro costal. Hay que llamarse Américo Vespucio para dar nombre a un Continente, o Felipe II para bautizar Filipinas; descubrir una penosa enfermedad
(Alzheimer), o inventar un método de lectura para invidentes (Braille). En el oficio de gobernante, para marcar verdaderamente época, hay que llamarse Churchil, Adenauer, Monet...o, entre nosotros, Cánovas, Suárez... y no estoy seguro si Felipe González. En fin, tener méritos análogos, por ejemplo, a los de Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Unamuno, e incluso Rafa Nadal. ¿Se imaginan ustedes a un indigente político como Pedro Sánchez entre los españoles grandes?.¿Alguien cree que es un epónimo, que pasará a la historia?.

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