¿Qué necesidad hay?

09.07.2018 | 04:45
¿Qué necesidad hay?

Las víctimas de ETA han sufrido doble o hasta triple castigo. Por un lado, y el más importante, el hecho de cargar durante toda su vida con la pérdida de un familiar por la infamia y la sinrazón de una banda de criminales. Y por otro, y el más indignante, por padecer la incomprensión, y hasta el desprecio, de algunos especímenes de la clase política. Por mucho que ETA diga que ya no existe, la memoria de las víctimas es el valor más importante que tenemos para no olvidar lo que pasó. Y, sobre todo, para seguir enarbolando el único discurso posible. El de los vencedores y vencidos. El de unos demócratas que lucharon por la libertad y unos asesinos que intentaron arrebatársela. No cabe otra interpretación.
Ahora las víctimas reciben otra bofetada gratuita. Bueno, gratuita del todo no. El Gobierno de Sánchez comienza a pagar la factura del favor que recibió de los parásitos de España. Los tumores malignos que lo único que pretenden es devorarnos, pisotearnos y mancillarnos. Los nacionalistas separatistas. El peaje con los sediciosos catalanes lo iremos descubriendo por entregas, pero uno de los que exigió el PNV ya lo conocemos. No es otro que el acercamiento de los criminales etarras a las cárceles vascas. La única baza que seguía teniendo el Estado para dejar claro que esta gente es escoria y no merece ni la menor compasión. Perder este as bajo la manga es de una gravedad extraordinaria y más pronto que tarde nos arrepentiremos.
Los que defienden lo indefendible aseguran que el alejamiento no tiene sentido con la banda disuelta. Que fue una medida que sirvió para desarticular comandos en su día al eliminar la posibilidad de que la cúpula etarra tuviera controlados a los presos. Pero esas voces olvidan que la dispersión tiene otro objetivo en la actualidad. Es la manera de que el Estado lance un mensaje claro. Estos criminales no son como el resto de presos, ni tan siquiera como los golpistas catalanes. Son la memoria viva de la página más sangrienta y dramática que ha vivido España. Y para un capítulo excepcional de nuestra historia, una medida excepcional. Toda esa inmundicia humana debería dar gracias. Gracias porque no recibieron un tiro en la nuca. Gracias por no ser eliminados con un veneno letal. O gracias por no ser lanzados a una fosa en mitad del desierto de los Monegros. Gracias por estar vivos. Otros países democráticos respondieron así a la amenaza terrorista y el resultado fue extraordinario. Nosotros quisimos ser elegantes en ese aspecto y pecamos de ingenuos. Y ya que optamos por esa vía, al menos tenemos el derecho de guardarnos la baza del alejamiento. Pero ahora ni tan siquiera eso.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente
 
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies | Política de privacidad