El burro de Washington

08.07.2018 | 04:45
Román Álvarez

El pasado miércoles se conmemoró el día de la Independencia de los Estados Unidos. Un 4 de julio de 1776 el Congreso aprobaba la Declaración de Independencia tras años de enfrentamientos con Gran Bretaña, país con el que, a partir de ese instante y según reza el documento, "toda conexión política debe ser totalmente disuelta". La guerra con los británicos aún continuaría hasta septiembre de 1783, con la firma del Tratado de París que reconoce la independencia de las Trece Colonias. Entre una y otra fecha, desde España el conde de Aranda, a la sazón embajador en París, hacía llegar a los rebeldes norteamericanos bombas, cañones, fusiles y dinero. Además, desde la Luisiana española también se ayudó a los sublevados mediante el reclutamiento de un ejército irregular compuesto por soldados españoles, indios y colonos. En 1779 se declaró la guerra Anglo-Española y las tropas hispanas conquistaron Baton Rouge. Por su parte, Francia también estaba plenamente implicada en el conflicto norteamericano. Figuras señeras como Lafayette pasaron a formar parte de la noble historia de la independencia. Desde Nueva Orleans hostigaron las denominadas Compañías de Morenos, de gran relevancia en multitud de operaciones bélicas contra los ingleses. Aparte de las tareas estrictamente militares de Bernardo de Gálvez, fue importante el papel desempeñado por Diego de Gardoqui—primer embajador en los Estados Unidos-- a la hora de gestionar la ayuda española

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