A recoger todo menos la bandera

02.07.2018 | 04:45
A recoger todo menos la bandera

Adiós al Mundial. En cierto modo lo podíamos esperar. La imagen que dio nuestra selección en la fase de grupos fue mediocre. Salvo la garra que sacamos en el partido ante Portugal, los enfrentamientos con Irán y Marruecos pusieron de manifiesto nuestras debilidades. Da igual que tuviéramos un camino relativamente asequible hasta la final. Quizás da más rabia la eliminación por ese motivo. Pero se podía esperar y ayer pocos se sorprendieron aunque Rusia nos eliminara haciendo la mitad de lo justo. Nos vamos para casa y, como en este país pasamos de la euforia al catastrofismo en unos minutos, comenzarán los interminables debates sobre qué le ha pasado a este equipo. Interminables o no tanto. Porque en dos días la Liga está de vuelta y a ´la Roja´ que le den morcillas. Porque en España somos así, por mucho que hace ocho años ganáramos nuestro primer Mundial y parecía que la selección era la primero. Pues no, es lo segundo o hasta lo tercero.
En esas tertulias sobre las razones del fracaso está una que es indudable. La torpe decisión de matón de barrio tomada por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, no podía presagiar nada bueno. Aunque hubiéramos ganado del Mundial, la destitución de Lopetegui no había por dónde cogerla. El hombre que venía a regenerar la Federación tras el régimen corrupto y dictatorial de Villar se ha tornado como un ´macarrilla´ sin estilo. Ayer dijo que no se arrepentía de la decisión, por lo que queda demostrado que no se debió a un calentón. Él es así. Qué Dios nos pille confesados.
Precisamente ese mal patrio de tener a la selección como segunda o tercera prioridad tuvo mucho que ver en lo que pasó con Lopetegui. No critico al Madrid por buscarse las habichuelas a su aire, pero sí las formas en las que lo hizo. Mayor transparencia y sinceridad hubieran evitado este lodo que enfangó desde el primer momento la concentración del combinado nacional.
Se hablará de fin de ciclo. Aunque creo recordar que esa cantinela ya se escuchó tras caer eliminados con Italia en la Eurocopa de 2016. De hecho muchos pensaban que esta selección no tenía nada que ver con la de Del Bosque, pero en el once de ayer había siete jugadores que protagonizaron aquel encuentro de hace dos años. Tenemos la manía de enterrar a generaciones enteras, pero es un error mayúsculo. Lo que se van agotando son los jugadores, unos antes que otros, pero no un grupo al completo. En este Mundial hemos visto el fin de ciclo de dos de ellos, Iniesta y Silva. Probablemente a Lopetegui no le hubiera temblado la mano para sentarnos en el banquillo tras su mal inicio ante Portugal. Es triste decirlo porque lo han sido todo y nos lo han dado todo, pero el tiempo es una losa demasiado pesada. Ahí están Koke y Thiago pidiendo paso y un magistral Isco que se ha convertido en el nuevo alma de este equipo. El malagueño ha estado imperial y su actuación es sin duda lo único positivo que podemos rescatar de nuestro paso por Rusia.

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