Gozos y sombras del nuevo Gobierno

11.06.2018 | 04:45
Gozos y sombras del nuevo Gobierno

No suelo ser proclive al comentario de la actualidad política del país.
No es mi preferencia, pero los acontecimientos que han ocurrido en España en los últimos días bien merecen una reflexión, que tantas veces es escéptica sobre la política y los políticos en general.
Porque la llegada del galán Sánchez, galán es término de uso afectuoso en muchos pueblos del oeste provincial, al poder y su manera de alcanzarlo han desatado un avispero de inquinas y tropelías que no son de recibo.
Ya sabíamos de la pachorra histórica de Don Mariano, que su amigos presentan como la de un fino estadista y sus contrarios como la indolencia de un político sin ideas, pues bien, esa misma pachorra le ha llevado a resignar el poder. Por tres veces en el Parlamento le ofreció el galán Sánchez, una salida honrosa: "dimita Sr. Rajoy y suspenderé en este mismo momento la moción de censura". Y las tres veces Don Mariano miró a la bóveda del hemiciclo, que pintó en su día Carlos Luis de Rivera y en aquel cielo polícromo cavó su fosa pública.
Incomprensible actitud que asombró a la bata de cola de sus allegados, cuando dimitió al día siguiente a cambio de nada y abrió la grillera de su sucesión.
Aunque sus mesnadas no se resignaron y otorgaron a la llegada de Sánchez a la Moncloa un reguero apocalíptico de imprecaciones y excrecencias sin fin. Que si se ha aliado con la Eta -¡con la Eta que ya no existe!- que si se va a entregar al Torra, que si se va echar en brazos de Podemos, cuyo gesto por cierto entonando a coro el "sí se puede" al acabar la moción de censura en el Congreso fue una descarga seminal propia de adolescentes de campamento.
No había más que pronósticos catastróficos entre los agoreros que nos vaticinaban lo peor, la Bolsa por los suelos, la prima de riesgo por las nubes y el país en manos de una caterva indócil de desnortados. Y hete aquí que nuestro Sánchez pasa de la noche a la mañana de galán de altura a hombre de Estado, cuando con "contragotas", como dicen en El Rebollar- comienza a filtrar los nombres de sus ministros y el primero que sale al escenario es nada menos que Josep Borrell, activista implacable contra la secesión catalana.
Cuando se conoció el Gobierno completo, todos los grupos políticos, los que le auparon a la Presidencia y los contrarios se quedaron atónitos y no pudieron los conservadores agitar el fantasma de la colaboración con la secesión, ni negar la solvencia de su equipo económico, riguroso y técnico.

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