Y, ¿ahora qué? Pues nada

07.05.2018 | 04:45
Y, ¿ahora qué? Pues nada

Nada ha cambiado. Absolutamente nada. Algunos pensarán que sí, pero están equivocados. El anuncio de la disolución de la banda terrorista ETA el pasado 3 de mayo es humo. Algo irrelevante, por mucho que haya copado portadas de periódicos y minutos en televisión. La organización de asesinos estaba muerta. La mataron los policías, guardias civiles, investigadores y algún que otro juez y político valiente. El absurdo funeral escenificado en Francia era un intento de que los criminales se apuntaran ese tanto. De decir que ellos ponen el punto y final cuando eso es falso. La puntilla se la dimos nosotros. Es lo que les fastidia. Por eso todo esto no sirve para nada. Principalmente porque las únicas personas con derecho a hablar de ETA son y serán las víctimas. Nadie más. Las versiones de los verdugos y sus cómplices deben ser silenciadas. Me interesa escuchar a Pauli Rentero, madre del guardia civil bejarano Juan Carlos González Rentero. José Ignacio de Juana Chaos, el mismo que está viviendo una plácida "condena" en ese paraíso de terroristas que es Venezuela, le segó la vida en 1986. Ayer, en una magnífica entrevista que le realizó Javier Hernández en LA GACETA, Pauli aseguraba que si le pusieran delante a este personaje le haría lo mismo que él hizo con su hijo. Muchos deseamos en los años duros de ETA que hubiera alguien, aunque fuera el propio Gobierno, que liquidara a toda esta escoria. Cualquier país que ha sufrido en sus carnes el terror ha tenido que utilizar atajos. La Justicia se queda corta. Por eso personalmente no reprocho a nadie que se crearan los GAL. Lo que lamento es que todo saliera tan sumamente mal. De hecho admiro profundamente al Mosad israelí que, desde 1949, ha ido eliminando a lo largo y ancho del mundo y con precisión casi quirúrgica a terroristas que suponían una amenaza para el Estado hebreo. Chapó. Porque los asesinos son eso, asesinos. Su vida no vale nada después de habérsela quitado a otros con la sangre fría con la que lo hicieron los etarras.
Pero Pauli Rentero apuntaba otro dato importante. "¿Acercamiento de presos? A sus familiares les toca viajar para verlos en la cárcel. Yo me tengo que conformar con ver una lápida de mi hijo". Más claro, agua. Por eso insisto que, después del 3 de mayo, no puede haber nada. A Urkullu y Barkos les ha faltado tiempo para salir a la palestra y pedir el acercamiento. Los que siempre han caminado por la equidistancia como los nacionalistas vascos, los podemitas y la izquierda radical, van a empezar a pedir pasos. Curioso es que ETA no mencione a sus víctimas y el Estado tenga que tener algún tipo de gesto. A pesar del discurso firme de Mariano Rajoy desde Moncloa, no me fío de él. Y no lo hago con motivos. Tenemos unos Presupuestos en juego donde el PNV es clave. Y mucho me temo que van a empezar las peticiones y también alguna que otra concesión. Ya les regalamos el "cuponazo" a cambio de nada porque se ha demostrado que el chantaje continúa. Son insaciables. Siempre lo han sido.

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